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sábado, 8 de enero de 2011

ahora otro gobernador de Paraguay compara a Evo con el dictador Stroessner. crece la descalificación del autócrata


Carlos Amarilla, gobernador del departamento Central y vicepresidente de la Organización Latinoamericana de Gobiernos Intermedios, asegura que su colega gobernador del departamento boliviano de Tarija, Mario Cossío, fue derrocado por un complot del Gobierno de Evo Morales, al que califica de utilizar los mismo métodos del ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner.
Amarilla afirma haber sido testigo de la persecución contra el político boliviano, que data -según dijo- de 2008, cuando una intervención del Gobierno boliviano impidió que lo eligieran vicepresidente del organismo hemisférico.
Asegura que hay evidencias irrefutables del complot orquestado por el partido de Evo Morales para derrocarlo. “Yo me acuerdo que en noviembre de 2008, en una cumbre de nuestra organización en Cuenca (Ecuador), el gobernador Cossío fue electo como uno de los vicepresidentes. Su elección produjo una reacción furibunda de Morales y del Gobierno de Hugo Chávez”, añadió.
El gobernador paraguayo asegura que lo que acá se quiere es judicializar una situación política manipulando las instituciones judiciales como garrote, como antes hacía Stroessner con los opositores.
“Los paraguayos tenemos muy fresco en la memoria ese método. Sabemos que esos regímenes autoritarios conllevan grandes padecimientos a los pueblos. Hay evidencias que el señor Evo Morales utiliza las instituciones democráticas para perseguir de la manera más alevosa a sus adversarios políticos”, agregó. /ABC

viernes, 7 de enero de 2011

tiene usted obligación de gobernar EN NOMBRE DEL PUEBLO, no de "movimientos" dudosos. pueblo somos todos E.D. de SC

Como consecuencia del fiasco en que en las postrimerías del pasado año acabó su propósito de ‘nivelar’ con un impopular ‘gasolinazo’ los precios de los combustibles con los vigentes en el mercado internacional, el Gobierno nacional cayó en una situación que de modo alguno cabe ignorar. El propio jefe de Estado la describió de forma más o menos patética cuando dijo que, de ahora en adelante, el Gobierno se ajustará a las decisiones de los denominados ‘movimientos sociales’ que lo apoyan, respecto a asuntos cruciales de la temática nacional. Sub-rayó que, poco menos, no hará nada de espaldas al ‘pueblo’. Evo Morales y algunos de sus más cercanos colaboradores justificaron entonces la contramarcha de la polémica medida por aquello de gobernar obedeciendo al pueblo.
Pero ocurre que ‘pueblo’ y ‘movimientos sociales’ no encajan en la misma identidad sociológica y política. ‘Pueblo’ somos todos los bolivianos que en este país conformamos la fuente de la soberanía nacional. En cambio, lo de los ‘movimientos sociales’ se circunscribe únicamente a una parte de ese pueblo que en las urnas vota para que alguien gobierne en un determinado rumbo programático.
Se trata de sectores campesinos (hoy etiquetados como ‘naciones indígenas’) y de algunos de tipo laboral que de modo alguno representan la mayoría en Bolivia.
Consecuentemente, en cuanto se refiere a la toma de decisiones gubernamentales, el primer mandatario tendría que tomar en cuenta a todos los demás sectores de la colectividad nacional, muchos de los cuales tienen instituciones específicas que los representan. Nos referimos a profesionales, maestros, empleados de la salud, empresarios, universidades, gobiernos regionales, municipales y un largo etcétera. La vía no es la orden de abajo para el ‘sí’ de quien está arriba, sino el diálogo que naturalmente apunte a una negociación con un epílogo transaccional. Éste, naturalmente, en una proyección que satisfaga a ambas partes, pero sobre todo que tome en cuenta los intereses del país, a los cuales nos debemos moros y cristianos.
Es lo que el Gobierno debe hacer respecto al precio de los hidrocarburos, tema al que unas duras realidades, desde el Tesoro General de la Nación y el frente de producción de combustibles, reactualizarán en un futuro más o menos inmediato. El propio Gobierno, así como muchos analistas, tienen plena conciencia de ello. Es lo que el primero acredita cuando anuncia que abordará el espinoso asunto, en busca de soluciones idóneas, con sus ‘movimientos sociales’, mientras todavía sigue en la nebulosa si la decisión de cancelar el ‘gasolinazo’ consta en un Decreto Supremo que debe ser publicado para que entre en vigencia.
De no ocurrir lo sugerido, el Órgano Ejecutivo ofrecerá al pueblo boliviano la imagen por cierto poco gratificante de estar secuestrado por sus propios movimientos sociales. Y en condiciones, por lo tanto, de no poder tomar decisiones por cuenta propia.

jueves, 6 de enero de 2011

Fides TV nos muestra la contradicción entre una ministra y un senador sobre el % de aumento salarial. porqué no se ponen de acuerdo?

La ministra de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro reiteró que la cifra del incremento salarial será superior a la inflación acumulada del 2010 que llegó al 7,18%, sin embargo esa opinión no es compartida por el senador masista, David Sánchez quien anunció que se harán cálculos para diferenciar el IPC antes y después del gasolinazo, que habría sido lo que disparó el porcentaje inflacionario a fines de año.

Caro explicó que fue el tema del transporte lo que más afectó en el Índice de Precios al Consumidor, en especial en el eje central, y no tanto así en los alimentos, pero reiteró que la base para el cálculo es siempre la cifra del IPC.

“Estamos ya esperando la información más detallada, pero el 7,18% es la inflación acumulada de todo el año 2010 y como se dijo el incremento salarial como lo ha señalado el presidente y el ministro de Economía y Finanzas van a tomar la inflación como base, pero siempre ha estado por encima de la inflación”, explicó.

Por su parte el senador del MAS, David Sánchez quien es presidente de la Comisión de Planificación Económica del Senado habló de una “tasa inflacionaria razonable para poder generar propuestas en las tasas salariales”. El legislador explicó que los datos estadísticos para hacer los cálculos recién se podrán obtener a fines de enero.

“No hay que confundir el comportamiento del índice de precios al consumidor en los once meses a noviembre y parte de diciembre respecto a cuanto ha sido la tasa inflacionaria, sobre todo con productos básicos, etc. Cuando se lanza el decreto eso ha sido expansivo por unos días y habría que analizar cuanto ha durado y la contracción”, explicó.

miércoles, 5 de enero de 2011

se adentra el autor en el verdadero significado de Vox populi...cuando analiza los últimos sucesos y su relación con el Jefe de Estado. veamos:

Vox populi, vox Dei
El tacú de papel

Los que han estado entre multitudes han sentido en carne propia la poderosa y estentórea voz de los seres humanos cuando juntan el sonido emanado de sus gargantas. No en vano los historiadores se han esforzado en relatar aquellos intimidantes momentos que vivían los combatientes antes de entrar en batalla contra sus enemigos. Y aún más espeluznante solía ser el instante en que chocaban violentamente en el cuerpo a cuerpo, porque el ruido de los gritos y del impacto de los metales resultaba tan colosal que a los hombres se les ponía la piel “como carne de gallina”. El rugido de la gente embravecida en el clímax de los conflictos sociales también ha sido interpretado como la voz del pueblo: la vox populi. A veces esa voz se la sofoca, de alguna manera, pero siempre vuelve.
Los peritos en política opinan que los gobernantes deben aprender a escuchar la voz del pueblo para saber qué quiere. En la mayor parte de los casos, esa vox populi es malinterpretada por quienes tienen las riendas del poder, a veces no la entienden y a menudo simplemente no la toman en cuenta. No obstante, puede ser interesante saber también que otros analistas ven en el dicho popular: “la voz del pueblo” tan solo un espejismo social. Porque se ha dicho a menudo que la voz del pueblo es la voz de Dios, “Vox populi, Vox Dei”, sentencia que ha llevado a encontrones dialécticos y a ríspidas polémicas sin fin. La frase es famosa desde que la popularizara el rey de Francia un 24 de agosto de 1586, pero no fue él quien la inventó, de ninguna manera, señor.
Todos deben saber que Alcuino de York (735-804), cita en Epistolae, 166, para 9, la frase completa que reza en latín: “Nec audiendi qui solent dicere, Vox populi, vox Dei, tumultuositas vulgi semper insaniae próxima sit”, que traducido significa: Y esa gente que siguen diciendo que la voz del pueblo es la voz de Dios no deberían ser escuchadas, porque la actitud de las masas está siempre bastante cercana a la locura. El aforismo latino también se le atribuye a Hesiodo, el gran poeta griego del siglo VIII antes de nuestra era. Pero si os fijáis, trata de disuadir se escuche la voz del pueblo. A esa prédica se suma Séneca, quien señala que el valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de almas. Los ignorantes por ser muchos, no dejan de ser ignorantes.
“¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones?” concluye el filósofo. Pero el aforismo la Voz del pueblo es la voz de Dios se ha interpretado siempre conforme a las conveniencias de cada quien, para acarrear agua a su propio molino. Luego de lanzar las duras medidas económicas de diciembre, el presidente Evo Morales ha decidido abrogarlas al ver la reacción cada vez más conflictiva del pueblo. El ha dicho que ha escuchado la voz del pueblo y ha decidido obedecerla. Si Séneca lo escuchara o el consejero de Carlomagno, Alcuino de York lo supiera, dirían que no debería hacer caso de las voces rugientes. Pero Morales ha agregado que el pueblo no estaba preparado para las medidas lanzadas y que en otro momento oportuno volvería por el camino.
Los políticos modernos verían tal actitud como la aplicación del modelo leninista: retroceder para avanzar (Un paso para atrás y dos adelante) En otras palabras, el Presidente boliviano ha actuado como el rey francés de 1586, ha lanzado una frase que quiere decir totalmente lo contrario. Pero ha sido políticamente astuto al despojar a la oposición de cualquier pretexto de agitación social. Ha pasado la papa caliente al otro bando, donde seguramente quemará.En todo caso, la verdadera voz del pueblo seguirá circulando en las organizaciones de base, sociales y productivas, donde se piensa y se actúa, de acuerdo a la conciencia colectiva, que es la que dirige los pasos de la humanidad a través de la historia. Lo demás son sólo frases para emborrachar la perdiz y luego capturarla

martes, 4 de enero de 2011

"ya no le creen a Evo" asegura Samuel quién es otra vez acusado por el MAS y amenazado con juicio. "podría llegarle un octubre negro" a este paso


El industrial cementero y jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, afirmó este lunes que la población boliviana ya no cree en el discurso del Movimiento Al Socialismo (MAS), por lo que le podría pasarle lo mismo que a Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni) en octubre de 2003, cuando fue obligado a dimitir por la presión de los sectores sociales movilizados en contra de sus medidas.
“Este gobierno echa la culpa a los demás, judicializando la política. Debe darse cuenta que el pueblo boliviano tiene mucha paciencia pero cuando se le acabe van a tener que escapar. Eso ocurrió la anterior semana porque muchas organizaciones que el MAS pensó que estaban bajo su control tuvieron un levantamiento en El Alto. Si no cambia de actitud le pasará lo mismo que a Sánchez de Lozada y le puede llegar un octubre”, aseveró en declaraciones a Erbol.
De esta forma, Doria Media dijo que a Morales la población ya no le cree y por ello se dio las movilizaciones en contra de su “gasolinazo” del 26 de diciembre de 2010, tal como ocurrió en la “Guerra del gas” de octubre en 2003 cuando la población se levantó ante la decisión de exportar gas por un puerto chileno.
“Cuando el gobierno comete un error tan importante trata de buscar responsables y no se da cuenta que la población estaba asustada, no por la economía, sino por lo que podía haber hecho su gobierno, que es muy arbitrario y capaz de lo que sea”, puntualizó.
La pérdida de credibilidad será gravitante y al partido en función de gobierno le costará tomar medidas fuertes de ahora en adelante, manifestó el líder político de oposición.
Po otro lado, el jefe de UN negó la acusación del vicepresidente Álvaro García Linera, quien lo responsabilizó la víspera en un entrevista televisiva del rumor sobre la bajada del dólar, que provocó un pánico en la gente que fue inmediatamente a las entidades bancarias y financieras a sacar su dinero.
“Yo estuvo el pasado martes en el programa ‘No Mentirás’ e indiqué que había mucha preocupación en la población y que se estaban generando muchos rumores acerca de una serie de medidas que se podía tomar (por parte del gobierno nacional). Yo reflexioné y planteé que sería un error el bajar el dólar, eso, en vez de ayudar a resolver el problema, desordenaría más la economía. Esa exhortación ahora se la quiere mostrar como una actitud para alarmar a la población”, agregó. (Citando a ERBOL reproduce OPINION de CBBA.)

lunes, 3 de enero de 2011

se rompe el hechizo de la fantasía demagógica en Bolivia, Venezuela, Argentina. se acaba la sonrisa permanente. Carlos Pagni en LN de BAires

El domingo de la semana pasada, el presidente de Bolivia, Evo Morales, aumentó el precio de los combustibles entre el 57 y el 83%. Después quiso corregir el malestar con una mejora salarial del 20%. Pero la convulsión social lo obligó a volver sobre sus pasos: anteayer los decretos que provocaron la crisis fueron derogados.

El miércoles pasado, el ministro de Planeamiento y Finanzas de Venezuela, Jorge Giordani, eliminó el dólar preferencial de 2,60 bolívares que disfrutaron las importaciones de alimentos y medicinas. Desde hoy se aplicará una paridad de 4,30 bolívares. En otras palabras, Hugo Chávez dispuso encarecer la canasta básica de consumo un 65% en dólares.

En la Argentina, las Fiestas transcurrieron en medio de la escasez de luz, de agua y de combustibles.

Irrumpe en tres escenarios diferentes, pero la noticia es una sola: el "modelo bolivariano" está agotado. Es decir, la pretensión de subsidiar el consumo de amplias capas de la población por encima de las posibilidades de la propia economía se volvió insostenible y colapsó. En Bolivia y en Venezuela, el naufragio llegó con un ajuste feroz de precios. Un "rodrigazo", se diría en la Argentina. Cristina Kirchner prefiere que los límites aparezcan de otro modo: prefiere jugar la carta del desabastecimiento, es decir, interrumpir el suministro de nafta, gasoil o electricidad.

La peripecia de Morales está llena de lecciones. Para defender su decreto, explicó que las importaciones de combustibles habían alcanzado en 2010 los US$ 600 millones. Recordó que compran en el exterior el litro de gasolina "a 8 bolivianos para venderlo a 3,74". El barril de petróleo, que cuesta US$ 90 en el mercado internacional, en Bolivia está a US$ 27. El Estado ya no puede solventar estas diferencias de precios. En Bolivia, los subsidios a los carburantes pasaron de US$ 100 millones en 2005 a US$ 380 millones, en el año que acaba de terminar.

Ante esa barrera, Morales ordenó un tarifazo que hubiera hecho titubear a Margaret Thatcher. Fue indigerible desde lo social y político. En vez de viajar a Brasilia para saludar a Dilma Roussef, Morales debió quedarse en La Paz para corregir sus resoluciones.

Hugo Chávez se vio obligado a devaluar porque ya no podía seguir abaratando con fondos públicos las mercaderías de consumo popular. El ajuste recae sobre los alimentos y remedios, que en un 70% son importados. Habría que prever una disparada de la inflación, que durante el chavismo es la más alta del mundo: 27% según datos oficiales. Además, Chávez acaba de expulsar a 1800 empleados públicos.

Cristina Kirchner se encamina hacia la encrucijada que hoy aflige a sus hermanos bolivarianos. La inconsistencia de su política energética es conocida: el congelamiento de tarifas estimula la demanda, pero desalienta la inversión, por lo que la oferta se restringe cada vez más.

El consumo eléctrico domiciliario aumentó para fin de 2010 un 15% respecto del año anterior. Durante el año, estuvo un 30% por encima del registrado en 2008, antes de la recesión internacional. Es la fiesta de consumo que enorgullece al Gobierno. Claro: las tarifas de gas y electricidad son un sexto de las de Brasil y un décimo de las de Uruguay.

Una de las estrategias del kirchnerismo para resolver el desequilibrio es cortar la luz. Sobre los cables y transformadores pasa el doble de electricidad que hace ocho años, y esa infraestructura no fue ampliada porque la inversión carece de rentabilidad. Por lo tanto, el ajuste se realiza interrumpiendo el servicio. Los consumidores reciben prestaciones cada vez más deficientes. Eso sí: pagan lo mismo, aun pudiendo pagar más. La Presidenta, ya se sabe, es más inteligente que el mercado.

Gracias a esa clarividencia, muchas familias pasaron las Fiestas a oscuras, sobre todo en los barrios de clase media baja, donde se adquirieron más electrodomésticos en los últimos años. Como desde el Gobierno se dispuso cortar el servicio eléctrico de algunas plantas de AySA, hubo casas que, además, se quedaron sin agua. También les faltó energía a muchísimas plantas industriales. La metáfora perfecta de este paisaje la encarnó Julio De Vido: el demiurgo del "modelo" se casó a oscuras, y en su fiesta de Puerto Panal los invitados caían como abejas achicharradas.

El kirchnerismo no sólo apaga la luz. Como desalienta la producción de energía, importa el faltante a precios altísimos. Hasta ahora, ese costo fue subsidiado por el fisco. Es el método que acaba de estallar en Bolivia y Venezuela. En la Argentina, ese camino está sembrado de incógnitas macroeconómicas. Durante el año pasado, hubo que importar energía por US$ 4500 millones. Este año, se prevé que habrá que hacerlo por US$ 6000 millones. Para que los consumidores pudieran disfrutar de precios congelados, el Tesoro pagó en 2010 subsidios por $ 20.000 millones.

Estos datos se integran al problemático panorama del comercio exterior. Si se compara 2010 con 2009, las importaciones subieron un 45% y el superávit comercial disminuyó un 25%. Son cifras importantes. Revelan que el mercado internacional ya no aportará los dólares necesarios para el nivel actual de crecimiento. He aquí el problema: el kirchnerismo es, por naturaleza, expulsor de capitales. En años de tranquilidad, provoca salidas de alrededor de US$ 10.000 millones. ¿Con qué se va a financiar esa fuga si, por la reducción del superávit comercial, comienzan a escasear las divisas?

Los economistas recomiendan sacrificar algún punto de crecimiento en homenaje a un nuevo balance macroeconómico. Aconsejan, por ejemplo, subir la tasa de interés para moderar la fuga de divisas. Pero, para Amado Boudou, eso sería enfriar la economía. Y él, siempre sofisticado, ya aclaró: "La economía es como el amor: cuanto más caliente, mejor". Esta ley, sumada a aquella otra según la cual la inflación no afecta a los pobres, ha llevado a las ciencias económicas a incorporar el neologismo "boudoudeces", sugerido por el ruralista Eduardo Buzzi.

Lo perciba o no Boudou, en la Argentina está alcanzando su última frontera la concepción que hace agua en Venezuela y Bolivia. Denominar "modelo bolivariano'' a esa forma de administrar los recursos puede hacer pensar que lo que está entrando en dificultades es un experimento novedoso.

No es así. América latina está en presencia del enésimo fracaso de una corriente populista que se niega a incorporar a su bagaje intelectual una noción elemental: la noción de restricción. Chávez, Morales, Cristina Kirchner están despertando, sobresaltados, del sueño dogmático que supieron abandonar François Mitterrand, Michel Rocard, Felipe González, Tony Blair, Ricardo Lagos, Lula da Silva, José Mujica, Alan García o Dilma Rousseff, cuando admitieron que no hay política económica progresista susceptible de ser edificada sobre la ilusión infantil de gobernar sin costos.

No es un dato aleatorio que los representantes de la paleoizquierda hayan llegado al poder cuando sus países -Venezuela, Argentina, Bolivia- eran agitados por crisis sociales. Chávez, Morales, los Kirchner han gobernado con un sentimiento de pánico; el temor a que cualquier mala noticia convocara de nuevo al estallido. Huyeron de ese desenlace por un sendero que los condujo a ese desenlace. En Caracas, en La Paz, en Buenos Aires, comienza a advertirse que la sonrisa permanente esconde un truco; comienza a romperse el hechizo de la fantasía demagógica.

domingo, 2 de enero de 2011

ha perdido el libreto. en medio de enorme confusión. no tiene norte ni guía. ceguera por la embriaguez del poder. en suma "no todo será como antes" LT

El Presidente Morales se equivocó al decir que con su decisión de dar un paso atrás “todo vuelve a ser como antes”

Muy poco antes de que termine el año 2010, flanqueado por el Vicepresidente y el Canciller del “Estado Plurinacional” y compartiendo con ellos una expresión facial tan o más expresiva que sus palabras, el Presidente Evo Morales dirigió al país un mensaje que pese a su brevedad sintetizó con mucha elocuencia la importancia del momento por el que está atravesando el Gobierno del Movimiento Al Socialismo, la magnitud de todo lo que ha quedado atrás con el año que se fue y lo enormes que son las incertidumbres con las que se inicia el año 2011.

El tema central del mensaje fue la decisión de abrogar el DS 748 –por el que se incrementó el precio de los carburantes-- ante la imposibilidad práctica de imponerlo. Pero, fue mucho más que eso lo que las palabras presidenciales dejaron traslucir. Aunque no lo dijo, expresó con toda claridad que su Gobierno ha caído presa de una enorme confusión, que ha perdido el libreto y que ya no tiene un norte que guíe sus decisiones económicas ni políticas ni sociales; no en vano ayer “abrió el debate” para poder enfrentar el problema.

Entre todas las confusiones, la económica parece ser la mayor. Es que si bien reconoció, por fin, después de casi cinco años de persistir en el error, que su política económica y particularmente la hidrocarburífera estaba conduciendo a la paralización del aparato productivo nacional, quiso subsanar un problema tan largamente acumulado mediante un solo golpe rotundo asestado a la economía popular pero sin atreverse a abordar la causa, y no sólo una de las consecuencias del descalabro del sector. Probablemente, lo único rescatable de este proceso de equivocaciones es enterarnos de que fugan del país 350 millones de dólares al año por el contrabando de carburantes y que los importamos por un valor mayor a los 1.200 millones de dólares/año.

En lo político, la confusión gubernamental no es menor. Las múltiples contradicciones que salieron a luz en el mensaje presidencial, así como en todas las intervenciones públicas de nuestros gobernantes, indican que los días transcurridos desde que el DS 748 desencadenó la furia popular no han sido suficientes para que hagan una interpretación correcta de los factores que desencadenaron la resistencia popular.

La insistencia con que las autoridades del área política atribuyen las masivas movilizaciones populares a “pequeños grupos financiados por la derecha”, a “afanes subversivos orquestados por los empresarios” o al “oportunismo” del Movimiento Sin Miedo, da cabal cuenta de los extremos a los que puede llegar la ceguera ocasionada por la embriaguez del poder.

Pero probablemente aún más importante que el extravío económico y la desorientación política es la cantidad de fisuras que durante los últimos días se han abierto entre las élites gobernantes y los movimientos sociales que hasta ahora los sustentaron. Ha sido tan grande el traspié gubernamental, que se han roto muchos de los vínculos subjetivos que pusieron a Evo Morales y a sus colaboradores por encima del bien y del mal.

Por lo anterior, todo parece indicar que el presidente Morales se equivocó al decir que con su decisión de dar un paso atrás “todo vuelve a ser como antes”, y para que la ciudadanía recupere algo de confianza en el Ejecutivo y él mismo, deberá hacer profundos ajustes y sentar algunos precedentes que eviten que vuelva a ser tan mal asesorado.