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viernes, 30 de marzo de 2007

El genio malo Dick Cheney que busca la guerra

Participó de todas las operaciones imperialistas de las últimas dos décadas. Desde el Irangate, la invasión a Panamá, la primera Guerra del Golfo, hasta la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán donde jugó un rol principal. Hoy quiere completar su legajo atacando a Irán. (Texto de www.iarnoticias.com)

El jefe del lobby
Considerado el "gran lobbista de la guerra" en la Casa Blanca, el vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, olió pólvora y casi probó su propia medicina cuando, en febrero pasado, un suicida talibán detonó un cinturón con explosivos frente a la principal base estadounidense donde se encontraba de visita.
Cheney, que había iniciado una gira por Asia y Medio Oriente para "promocionar" las ventajas de un ataque militar a Irán, fue introducido en un túnel y cuando se retiraba dijo a los periodistas un escueto: "Solo escuché una explosión".
En un artículo publicado el 1 de marzo pasado, el influyente diario diario The New York Times señala que con respecto a Irán (y en general a toda la política exterior estadounidense) existen dos posiciones en la Casa Blanca: una "moderada" caracterizada por la búsqueda del diálogo y la "salida diplomática", personificada en la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y otra "ultradura" representada y conducida por el vicepresidente Dick Cheney, que propicia operaciones militares inmediatas contra el régimen de Teherán.
Desaparecido Rumsfeld (renunció a fines del año pasado) Cheney queda como principal jefe político del lobby de la derecha sionista y militarista dominado por un fanático compromiso y lealtad ciega hacia el Estado de Israel y su política expansiva en Medio Oriente.
El lobby judío opera (hace negocios y posibilita negocios) sobre los cuatro sectores claves del poder estadounidense: Defensa, el Complejo Militar Industrial, Wall Street y los medios de comunicación, vinculados a los consorcios armamentistas, petroleros, financieros y tecnológicos a través de infinitas redes y vasos comunicantes.
El grupo de funcionarios del lobby se apoderó de la administración Bush hijo por medio de Cheney (quien se maneja como una especie de tutor político de W.) cuando éste estaba a cargo de la transición presidencial (el período entre la elección en noviembre y el acceso al poder en enero).
Richard Bruce Cheney, nació en Lincoln, Nebraska, hace 64 años, y su historial médico revela que ha sufrido cuatro ataques cardíacos -el más reciente en el 2000- y en 1988 fue sometido a una cirugía en la que le colocaron cuatro by-pass.

La "voz de Papá Bush"
De este halcón guerrerista con rostro apacible de "abuelo bueno" se dice, entre otras cosas, que es la "voz de Papá Bush" dentro del gabinete presidencial, y el único (junto con Condoleezza Rice) que puede ingresar a la oficina de W. sin tocar la puerta.
Desde la época de Bush padre (su amigo personal) Cheney participó de todos los negocios y operaciones imperialistas de las últimas dos décadas. Desde el Irangate, la invasión a Panamá, la primera Guerra del Golfo, hasta la invasión y ocupación militar de Irak y Afganistán donde jugó un rol principal.
Su amistad con el padre de Bush viene de la época en que ambos revistaban como funcionarios de la administración de Gerald Ford. Cheney, por entonces de 34 años, era el secretario general de la Presidencia, y Papá Bush, de 50 años, dirigía la CIA.
En la misma administración revistaba, Donald Rumsfeld, el tercer hombre de la trilogía que con el tiempo participaría de la dinastía de los halcones petroleros, con Papá Bush a la cabeza.
Cabe recordar que Cheney se desempeñó como secretario de Defensa durante la primera "Guerra del Golfo" contra Irak, en 1991, durante la presidencia de Bush padre.
Junto con Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice, conformaron el "terceto estratégico" de los halcones petroleros de la Casa Blanca, y de su mano ingresaron a la administración de W. Bush los más destacados integrantes del llamado lobby judío como el segundo del departamento de Defensa, Paul Wolfowitz (hoy presidente del Banco Mundial) , Douglas Feith, número tres en el Pentágono, Elliott Abrams, a cargo de la política de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad, y Lewis "Scooter" Libby, que se desempeñaba como su jefe de gabinete antes de renunciar imputado en el "CIA-gate".
Desde ese espacio clave empezaron a construir las nuevas coordenadas de la política exterior del Imperio y diseñaron la nueva estrategia colonizadora del Estado norteamericano: las guerras preventivas contra el "eje del mal", plasmadas en el papel por la halcona negra Condoleezza Rice.
Asesorado en las sombras por su socio y amigo el ex presidente George Bush (padre de W.), Cheney se valió de esa circunstancia para colocar en la primera línea de la administración republicana a los más reputados intelectuales y tecnócratas del lobby sionista que ya diseñó dos guerras de conquista imperialista tras el 11-S, y ahora va por la tercera: Irán.
Tras el 11-S, y luego de intrumentada la nueva doctrina de guerra preventiva contra el "terrorismo", Cheney fue el principal introductor en el entorno de Bush de los informes políticos "extraoficiales", elaborados por Rumsfeld, Wolfowitz, y Feith en la famosa Oficina de Planes Especiales (OPE), que sirvieron de evidencia fabricada para justificar la invasión a Afganistán, primero, y luego la ocupación militar de Irak.
De esa oficina controlada por el lobby judío, emergió la tesis de que había que derrocar o desestabilizar a los regímenes de Siria, Líbano, Arabia Saudita e Irán para que Israel estuviera seguro en una especie de "gran esfera de prosperidad conjunta EEUU-Israel".
Ya sin la presencia de Rumsfeld, Wolfowitz y Feith en el Pentágono, Cheney sigue comandando con mano firme el proyecto, que tiene en Elliott Abrams (a cargo de la política de Medio Oriente en el Consejo Nacional de Seguridad) a uno de sus principales operadores. Durante el bombardeo de Israel a Líbano, el año pasado, Abrams presionó a Tel Aviv para que atacara Siria.
Kenny du Bostan, asesor político del ex Presidente Reagan, calificó a Cheney como "Primer Ministro del Gabinete de EEUU", y el propio George W. Bush hijo describió las relaciones con su vicepresidente diciendo: Cheney es el "Jefe de Estado Mayor", y yo soy "el ejecutor principal".
Cheney, ex director (y actual lobbista) de Halliburton en la Casa Blanca, dirigió personalmente el "Grupo de Elaboración de la Política Energética Nacional" de EEUU. En uno de los informes de ese grupo se subrayó que EEUU debía "eliminar mediante acciones militares los obstáculos estratégicos, políticos y económicos para el suministro estable de petróleo a Estados Unidos", incluyendo en primer término a Irán.

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