Páginas vistas en total

viernes, 9 de diciembre de 2016

Winston Estremadoiro junta los detalles del suceso que tiene absorvida a la ciudadanía. "la tragicomedia del accidente" de LAMIA en Colombía, de un avión "boliviano-venezolano-español que se llevó la vida de 71 personas en la peor catástrofe de todos los tiempos. LTD se hace eco de un texto de gran contenido.


Tragicomedia de un accidente


La politiquería se llevará la palma una vez que se aclare la turbiedad de las aguas de la tragedia, con la investigación imparcial y las cajas negras del avión siniestrado. Vaticino que todo se tapujará con una andanada de comunicados
No atiendo chismes de un corrupto nexo bolivariano en el accidente de LaMia. ¿Que los aviones pertenecían a un venezolano-español y un narcotraficante chino entraba en escena?, menos. Sin embargo, me acordé del sujeto que va a un velorio, encuentra a un amigo que le increpa pagar los cien pesos que le había prestado hace tiempo, sólo para que el mal pagador responda que hacía tiempo los había mandado con un amigo común. “¿Quién?”, preguntó el damnificado. El otro apuntó con la boca al difunto. A eso me sonó el socio del piloto muerto y Gerente General de la empresa, cuando declaró a un noticiero argentino que él no hubiese volado el tramo Santa Cruz-Medellín. Señala el presente mareo sobre el accidente del avión que trasladaba un equipo brasileño de fútbol, periodistas y pasajeros bolivianos a Colombia, donde se estrelló. Detalles culposos del vuelo apuntan al piloto. ¿Acaso no hay muerto malo ni novia fea?, me dije.

El accidente del Chapecoense es la comidilla de moda. Encallé en un canal argentino y la charla santurrona (había una que arruinó el maquillaje con un lagrimón o dos), sobre el niño-ángel que guiara a rescatistas a los cadáveres y malheridos. Después me enteré que no era ningún espíritu celestial, sino un mozalbete de carne y hueso, igual de heroico al llegar primero al desparramo trágico, quizá por agilidad propia de sus años; ojalá no debido a la panza de los rescatistas si se asemejaban a milicos y pacos bolivianos de alto grado.  
  
La noticia trascendió el amarillismo de las nuevas, o malas, cuando se filtraron detallitos. No circuló entre las notas, pero conjeturo que el nombre de la aerolínea —LaMia— quizá se originó en bautizar “la mía”, en reacción a poderosos que basurearon al Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), la más antigua línea bandera sudamericana. Luego fue rectificada la inicial negación del presidente Evo (que no es santo, pero tiene más negaciones que Pedro a Jesús), de conocer al socio del piloto accidentado. Resulta que había sido su piloto. Pensé en “llunquerío”  del piloto al jefazo, generador de “muñeca”. ¿Existió tráfico de influencias en su creación por un piloto que lo había sido del Presidente? Cuestión insulsa, cual ponderar el poder de la entrepierna femenina en el entrevero del Evo y la Zapata.

¿Que LaMia no tramitó matrícula ante la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC)? Para qué, si dicen que el hijo del Gerente, socio y expiloto del Presidente era mandamás en la DGAC. Ahora resulta que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) de Bolivia se une al coro de los detractores: LaMia no era de su congregación. El mismísimo Presidente pudo ver los aviones, siendo informado que eran venezolanos. Ya sabe la Fuerza Aérea Chilena, ni tiene que sacar fotos aéreas o aproximaciones con el Google Earth de la base aérea: sólo tiene que enviar un avión viejo y decir que lo envió Diosdado Cabello para mantenimiento. De repente hasta la BOA se lo compra, dedito del jefazo de por medio.

Para peor, el comandante general de la Fuerza Aérea Boliviana declaró que desde 2014 no se realizaron revisiones y ajustes técnicos a la aeronave de LaMia. Detalle truculento fue que acotara que la aerolínea tiene “cuentas que saldar. En septiembre le pedimos a LaMia que retiren sus aviones, pero hicieron caso omiso y como consecuencia le iniciamos un juicio para que nos paguen”.
Dicen que agotaron combustible. Cómo no, si habían declarado y logrado autorización para el viaje Cobija-Medellín. Decolaron de Viru Viru en Santa Cruz de la Sierra, casi mil kilómetros más lejos. Se estrellaron cuando la torre de control les puso en la fila de un cielo amontonado de aviones. El piloto no se declaró en emergencia para que les dieran prioridad: la torre de control debe haber presumido que tenía puntos alternos de aterrizaje y 30 minutos adicionales de vuelo, de rigor en estos casos. Total, 71 muertes horrendas y seis heridos. ¿Importa ahora que el Gobierno boliviano cambie a directivos de la DGAC y de Aasana por la tragedia? Muerto el burro, tranca al corral: ¿revivirán los difuntos con el retiro del permiso de volar a LaMia?

La desventura se vuelve tragicomedia con rumores que se volvieron virales en las redes sociales. Que el arquero de River Plate jugará gratis para el equipo diezmado. Que un club rico de Francia regalaría 40 millones. Que estrellas futboleras en cuarto menguante jugarán ad honorem para el Chapacoense. Que jugadores de renombre, millonarios hasta su quinta generación, donarán miles de sus cuantiosas cuentas bancarias. Si eso fuera cierto, que no lo es, ojala chorrearan gotas a las madres, viudas e hijos de familias tal vez ahora desposeídas de sus sustentos.

La politiquería se llevará la palma una vez que se aclare la turbiedad de las aguas de la tragedia, con la investigación imparcial y las cajas negras del avión siniestrado. Vaticino que todo se tapujará con una andanada de comunicados en que un oficialista Sancho echará la culpa al opositor Martín y viceversa. Como en la presente segunda guerra del agua, que pinchó un nervio gubernamental al afectar a La Paz y a los alteños, que como es sabido se bañan diariamente con agua de glaciares que se derritieron. ¿Y los cochabambinos? Que se jodan.
El autor es antropólogo

jueves, 8 de diciembre de 2016

Bolivia en la mira para expresar que no hay normas, no existen instituciones, no hay Estado, solo una mirada benevolente del poder ante negociados que sacrifican vidas humanas. Carlos Toranzo quien reclama la degradación moral del poder.

No sólo se trata de una crisis del exceso de clientelismo y del prebendalismo estatal, lo que vive Bolivia es más profundo que eso, se trata de la degradación moral del poder por ausencia de ética, por la pérdida total de los valores que guían la convivencia cotidiana. El poder, los esfuerzos por mantenerlo, la angurria de poder han cegado a los gobernantes, quienes viven no para buscar el bien común, ni para solventar las necesidades de la gente. 

Ellos viven para acumular, para endiosarse y hacer creer a la gente que son los predestinados de llevarnos al futuro, cuando en realidad nos han hecho retroceder 50 años en valores o en provisión de los bienes básicos. Pero el poder que es ciego no ve la realidad, sólo mira su imaginario y los obsecuentes se encargan de tapar el sol con un dedo para decir al Supremo que todo marcha sobre carriles y que el mundo le agradece por ser el mejor de los bolivianos y de los latinoamericanos,   porque hará la revolución social y moral mundial, comenzando por indicar al orbe que el agua es un derecho humano. ¿De quién? De los bolivianos no lo es.

 Llegaron como portadores de los nuevos valores, del hombre nuevo, discursaron sobre la ética, sobre el cuidado de la Madre Tierra, la valorización de los indígenas. En 10 años la corrupción es más grande que en el pasado. El respeto a la Madre Tierra no existe, se impone el desarrollismo extractivista, importa hacer carreteras en parques nacionales para ampliar la frontera agrícola en favor de los cocaleros, centro del poder actual. A los indígenas los reprimieron” y los "interculturales”, es decir  los cocaleros les quitan sus tierras.

 Se llenan la boca hablando de inclusión social -aplaudida por la cooperación internacional-, expresan que, ahora, el poder y la administración pública está en manos de sectores populares, olvidan decir que en manos de dirigentes sindicales, de dirigentes del MAS, de dirigentes vecinales con prontuarios y con curriculos; ninguno de ellos con el  expertise  necesario para manejar las competencias de sus cargos. Cooptados con   salarios exorbitantes, pero sin tener idea alguna de la administración pública, cooptados con dinero excesivo, como los dirigentes de la COB. 

 Claro que en el mundo, en todos los países, hay cambio climático, en otros hay sequía, pero sólo en Bolivia los funcionarios no se dieron cuenta de ello, porque trabajan para adular al jefe.
 
La crisis del agua es fundamentalmente por ineptitud y corrupción de esos dirigentes sindicales que viven al amparo de los de arriba. Al igual que en la época de la democracia pactada, la administración pública está cuoteada, algunos dirigentes o ministros son dueños de muchas reparticiones, entre ellas las que tenían que ver con el manejo del agua. Ahí estaban los que decían ni una molécula de agua a los k’aras. Y los cuoteos acabaron como acabaron. Estamos viviendo la crisis del clientelismo y prebendalismo estatal, generada en la ausencia de valores.

 La degradación moral muestra claramente cómo con sofismas nos quieren hacer creer que en el caso Zapata no hubo tráfico de influencias, que en el Fondo Indígena no hubo corrupción sino sacrificio por los más pobres, que el Ministerio de Economía debe amoblarse con lo más caro de los bienes importados porque está blindando la economía con un déficit de 7,8% para 2017, cifra muy neoliberal, por cierto. Que el compro boliviano es válido para los privados. Insisten en hablarnos de austeridad volando en aviones millonarios, pagando viáticos a los dirigentes sociales para realizar diplomacia de los pueblos en lugares donde los gobiernos no observan la ética.

 Quieren sembrar nabos en nuestras espaldas, haciéndonos creer que no hay relación umbilical, que no existe cogobierno con las Fuerzas Armadas. Los que están del lado del poder, los que pilotearon al Jefe, tuvieron el derecho a fundar su empresa, saltando todas las normativas, pues quienes tenían que aplicarla eran parte familiar de la empresa y tenían el beneplácito del poder.
 
Pero, otra vez, los sofismas intentarán hacernos creer que LaMia no existió y no existe, que sus aviones no estaban en los hangares de la FAB, que hablar de eso es caer en una mentira del imperialismo para desestabilizar al poder, que es falso decir que en la aerolínea voló el Jefazo con su séquito de ministros y otros funcionarios. Pero, el acto criminal de esa empresa, favorecida por el poder, las decenas de muertos, han colocado a Bolivia en el centro de las noticias internacionales, pero no para decir que en nuestro país hay inclusión social, sino para expresar que aquí no hay normas, no existen instituciones y no hay Estado, sólo una mirada benevolente del poder ante negociados que han llegado al extremo de sacrificar vidas humanas.
 
El resumen de esto indica que vivimos la época de la degradación moral del poder.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Costo Claric, que nos aclara de entrada "no ser piloto" emite opiniones acertadas que todos ya conocemos. por economía, el piloto (a su vez propietario) de LaMia, no decidió "operaciones en ruta" o sea descender para cargas combustible, que habría elevado el precio del charter contratado. decimos "esa criminal decisión, fue causa del fatal accidente" de acuerdo.

Primero quiero aclarar que no soy piloto pero si estoy en esta actividad más de 47 años me permite poder dar una opinión sobre lo que ocurrió con Lamia una empresa chartera de origen venezolano que opera con los aeronaves baerde british space aeronaves de 4 turbinas que no tiene entre sus características reversa pero si operaba con matrícula CP que la identifica como empresa regulada y registrada en Bolivia y tengo entendido que para darle esa matrícula las autoridades de la DGAC (dirección general aeronáutica civil) abría solicitado todos los requisitos que deben entregar una empresa aérea para operar.Me enteré por una llamada el día del accidente de Lamia casi 2 horas después y cuando vi las imagines y algunos medios de comunicación me pidieron mi opinión inmediatamente les dije si no hubo juego es que se quedo sin combustible y así fue ya que de otra manera al impactar hubieran explotado los tanques y hubiera sido más fácil inclusive ese momento  ubicarlos.

Pero qué pasó realmente? En lo que se puede deducir es que el plan de vuelo no era el correcto y las alternativas para un vuelo alterno también la autonomía de este aeronave a su destino final era muy ajustado y debería hacer un reabastecimiento  de combustible, no lo hizo porque el costo era más alto de lo que seguramente era la utilidad ya que esta aeronave, su costo de esta aeronave está casi en 70 dólares el minuto  y muy difícil que con lo que ellos cobraron es muy ajustado para poder que la empresa tenga utilidad,  por eso tenemos entendido que la empresa Amaszonas y seguramente Boa con el costo que pagaban el charter es difícil operar.

Quizás por esa razón Lamia que se lanzó a operar con tan bajo costo y como era su gerente propietario  y el piloto de la aeronave no se animó aterrizar para no aumentar costos con el resultado que conocemos y ya casi está ratificado que el problema de la tragedia fue la falta de combustible

Aclaro que siempre será el transporte más  seguro para viajar ya que cada 2 millones de accidentes fatales en carreteras uno muere en un vuelo aéreo es más mueren más personas atropellados  o tropezando por un triciclo  de su hijo al año que en vuelo.


Que personas en vuelo esto nos demuestra la seguridad que es volar

sábado, 3 de diciembre de 2016

Manfredo Kempff desde SC, afirma que el MAS en Boivia está aplicando "la tortura por la angustia" un método para agotar, rendir al oponente como lo hicieron con José María Bakovic. jueces y fiscales son los "modernos verdugos" que matan a los litigantes...oh! fatalidad!

Cuando se lee a Solschenitzin o Grossman – sólo por citar a dos autores rusos – uno se da cuenta del terrible y eficaz método que utilizó el estalinismo para destruir a sus enemigos. A través de una justicia sometida, obsecuente al partido y al jefe, los líderes comunistas de la primera mitad del siglo pasado sojuzgaron a su pueblo a través de la angustia y la incertidumbre que se convierte en terror. Nadie estaba a salvo de ser investigado, de que le revisaran su pasado para encontrar algo culposo. Y si no se encontraba ningún hecho delictivo, condenable, daba igual, se lo inventaban. Así murieron en las mazmorras de Siberia o de la Lubyanka, miles de inocentes, encerrados sin saber por qué. De nada servía el peregrinaje de los familiares para implorar justicia, de nada las apelaciones a sentencias forzadas.

En Bolivia estamos manejándonos con el mismo método de la Rusia soviética. Hay que reconocer que la violencia física no se aplica como en las dictaduras militares o civiles de antaño. Se debe aceptar que ya no hay DIN, DOP, Control Político, ni Curahuara, ni Ñanderoga. Ahora (con excepción de las ejecuciones en el Hotel Las Américas) el comportamiento con los adversarios es más sutil: nada de violencia ni de sangre a la vista, para eso están los tribunales obedientes. ¿No resulta más limpio liquidar a alguien sometiéndolo a un juicio interminable y mientras tanto tenerlo retenido durante años con detención preventiva?

La justicia se ha convertido en el muy manido ejemplo de la espada de Damocles, pero es que no existe ejemplo mejor en este caso. Un individuo es acusado de algo que dicen sucedió hace mucho, que es muy grave, y se le notifica que debe presentarse a declarar en determinada fecha. La persona se presenta zurrada de miedo porque ignora de qué trata la acusación. Pues bien, le dicen que se puede ir de vuelta porque no llegó el abogado o el secretario y que debe retornar la semana siguiente. Durante toda la semana ese sujeto no hace sino pensar en cómo prepararse para su próxima audiencia y cuando se presenta, le dicen que se le ha fijado hora para el próximo mes porque el fiscal está con infección intestinal. La incertidumbre crece, la angustia se multiplica, y la tercera vez que el hombre – o la mujer – se presenta, llega excitado y lo acusan de presuntos delitos que no cometió.

Y ahí comienza la fiesta para unos y el drama para otros. Empieza una guerra psicológica brutal porque las acusaciones son graves y los acusadores poderosos. Y cuando se supone que el juicio va a proseguir su curso normalmente, resulta que vuelven las postergaciones de las audiencias y se fijan nuevas fechas y nuevas horas, y hay que buscar nuevos abogados, y se va al diablo el trabajo, y la relación familiar se tensiona porque el individuo está presa de los nervios. De golpe la causa se traslada a otra ciudad y hay que acudir con sus propios recursos a ese otro sitio, y en esa ciudad le dicen que tiene que regresar la próxima semana porque el juez ha sido cambiado o porque su abogado de oficio se ha ido del país.
A estas alturas las autoridades no lo han tocado ni con un dedo, su integridad física está intacta, nadie ha allanado su domicilio ni lo ha amenazado, pero el hombre está hecho trizas. Ha perdido el trabajo o lo lleva muy mal por las constantes citaciones fuera de la ciudad. Lo único que desea es que la tortura concluya luego de tantos meses. Es cuando le comunican que puede haber un juicio abreviado y que si se declara culpable le darán una pena benévola. ¿Culpable de qué? Bueno, le dicen que él sabrá cuál es su delito, que no lo vuelva a hacer. Y la persona lo entiende a la perfección: no hay que decir ni una sola palabra contra el “proceso de cambio”.

El ejemplo más emblemático de todo este método de la angustia y la incertidumbre ha sido Leopoldo Fernández, con el agravante de que a él lo tuvieron preso en San Pedro, en Chonchocoro, y ahora guarda arresto domiciliario en La Paz. Leopoldo se quedó sin sentencia hasta hoy y le robaron 8 años de su vida, tal vez los mejores, privado de su gente y de su pueblo. Y el otro caso grosero es el de los acusados de separatismo-terrorismo, de planear “magnicidio”, jóvenes que están encerrados otro tantos años y muchos de los cuales han tenido que declararse culpables, en juicios abreviados, para poder respirar libertad. Le dieron resuello al Gobierno, le sacaron las castañas del fuego, a través de los leguleyos venales que los acosaron. Aunque hay algunos que no van a ceder, que van a soportar la infamia hasta ver en una celda a sus acusadores. El colmo de la crueldad es que el general Prado tuviera que declarar en las audiencias desde una camilla, agobiado por el dolor, y que Ronald Castedo tuviera que hacerlo con un corazón enfermo a punto de colapsar.
¿Y el gobernador Rubén Costas? ¿No lo tienen todas las semanas asistiendo a audiencias siempre postergadas impidiéndole trabajar normalmente? ¿Y el ex gobernador del Beni Ernesto Suárez, de tan buena gestión? ¿Y finalmente el jefe de UD Samuel Doria Medina? ¿Y Tuto Quiroga? ¿Y el alcalde Revilla? ¿Y Soledad Chapetón? ¿Y el alcalde Leyes? ¿Y tantos otros adversarios del régimen? ¿No los vemos asistiendo a audiencias intencionalmente fallidas con el único ánimo de molestarlos?

Ninguno de los citados ha recibido una paliza ni ha sufrido un atentado, excepción del incendio de la alcaldía de El Alto. Todos están sometidos a los dictados de una justicia vendida que ni siquiera pronuncia un fallo. Este Gobierno no provoca dolores físicos, no rompe huesos, su propósito es matar poco a poco el espíritu, el alma de quienes son más débiles.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Erika Brockmann se refiere "al tsunami legítimo que provoca la carestía de agua", sino a la doble moral del MAS, que practica la transfencia de recursos a bolsillos privados y protesta porque en el pasado se hubiese hecho lo mismo.

No me sumo al tsunami de tinta y legítimo reclamo por la súbita pesadilla colectiva provocada por la carestía de agua. Sin embargo, con ese sentimiento de impotencia contagiante, cuestiono airadamente la doble moral gubernamental cuando, por un lado, practica y, por el otro, condena las transferencias públicas privadas de recursos del Estado. Y es que la penalización de este tipo de transferencias es el argumento central de la acusación contra Samuel Doria Medina y otras autoridades a propósito del caso Focas/Fundapro.

Los ‘refundadores del país’ no pueden entender las “condiciones objetivas ni subjetivas” (uso sus términos) que rodearon la inédita y celebrada condonación de $us 300 millones por parte de EEUU a cambio de crear Fundapro y otorgarle un crédito para apoyar a pequeños productores. ¡Es esta la transferencia antipatria que provocaría un gravísimo daño al Estado! A ese ‘daño’ se habría sumado el inaceptable interés del 1% concesional, similar al actualmente aplicado a millonarios créditos estatales a empresas públicas, muchas de ellas con dudosos resultados respecto a su situación económica, rentabilidad y capacidad de pago.

Abundan los argumentos legales y de sentido común que pulverizan la batería discursiva de esta maniobra acusatoria. Pregunto a los torquemadas: ¿acaso el Fondioc no se basa en un modelo que transfiere recursos públicos a actores privados? La misma pregunta aplicaría al Prosol, cuyo objetivo final es apoyar la producción de campesinos tarijeños. Por sus fines y objetivos, no habría razón para condenar ninguno de estos programas. Los nubarrones aparecen a la hora de comparar su manejo y resultados. Si Fundapro multiplicó la semilla de esos 20 millones garantizando su sostenibilidad en el tiempo, distinta es la historia del Fondioc, cuya corrupción lastimó irreversiblemente la reputación de la dirigencia indígena campesina y que aún nos golpea con sus obras fantasma.

Con distinto fin se tienen a las cuestionables transferencias de una buena parte de recursos del programa Evo cumple destinados a sedes sindicales y a la donación de vehículos para la dirigencia de organizaciones alineadas políticamente al ‘instrumento político’. La cereza de la torta resultó ser el turismo político, social y sindical (no de servidores públicos) so pretexto de una ‘diplomacia de los pueblos’, que no es otra cosa que el encuentro de organizaciones sociales y dirigencias leales o cooptadas por el populismo clientelar. En este contexto, no es casual que, según el Latinobarómetro 2016, Bolivia sea el único país que coloca la corrupción como el primer problema a encarar. A la impostura se suman las ‘ies’ de un noviembre que desnuda incompetencia e improvisación gubernamental y de una dirigencia social a la que la gente ya no respeta y comienza a repudiar

martes, 22 de noviembre de 2016

cuando el actual signo debería ser de austeridad y templanza los mandatarios se jactan de riqueza, de opulencia, de fastuosidad, con "los nuevos ricos" tan pretenciosos que dos millones de dólares de multa por malos negocios con Argentina o un millón en pagar el turismo de los "masistas" les parece una picoca, una bagatela. LTD

La danza de los millones que ha administrado la actual gestión de Gobierno ha provocado una peligrosa cuanto desagradable actitud de nuevo rico en muchas de nuestras autoridades que se hace más patente a medida que la percepción de crisis económica se va apoderando de la gente.

Así resulta hasta insultante sostener que poco más de 2 millones de dólares que se ha tenido que pagar a Argentina por incumplimiento del volumen de gas que exportamos a esa nación es poco menos que una pipoca o que el pago de poco más de 1 millón de dólares para solventar pasajes y viáticos a dirigentes de organizaciones sociales afines al Gobierno que viajan al exterior es una cifra reducida.

De igual manera, responder que no se escuchará a las voces que se oponen, con argumentos y en forma legal al proyecto de El Bala, y que más bien se construirán las represas que el Gobierno crea necesarias, es otra muestra de arrogancia con tufo de nuevo Rico.

Y el país ni la gente merecen que esa actitud se apodere de quienes administran eventualmente el Estado boliviano. Son muchas las carencias que existen, son muchos los errores que se están cometiendo (la escasez de agua es uno de ellos) para que, además, haya ostentación insana de uso del poder. Muchas de las autoridades deberían saber, precisamente por su origen campesino, cuánto se podría hacer con más de 3 millones de dólares debidamente invertidos en obras acuíferas en vez de asignarlos a pagar multas o viáticos a adherentes.

En fin, si en cualquier circunstancia la pose de los nuevos ricos es desagradable adquiere además una dimensión inmoral en tiempo de austeridad.

sábado, 19 de noviembre de 2016

les quita 19% a los 339 municipios y les asigna 20% al programa Bolivia cambia...ante la estupefacción general, los "sumisos levantamanos de los representantes" ratifican el anuncio presidencial que "ministros llunkus" trataron de desvirtuar. nos lo hace saber LTD

Hace algo más de dos meses, cuando en septiembre pasado el presidente Evo Morales propuso públicamente que se reduzcan las partidas presupuestarias de los Gobiernos municipales y departamentales para transferir esos recursos al programa “Bolivia cambia, Evo Cumple”, sus palabras desencadenaron una ola de expresiones de preocupación y rechazo. No podía ser de otro modo, pues, precisamente en esos días, había alcanzado su máximo nivel de tensión la pugna entre representantes de los tres niveles del Estado con motivo del “Pacto Fiscal”.
Para salir al paso de esas reacciones, el Ministro de Autonomías propuso un novedoso método de decodificación de las palabras presidenciales. “No todas las declaraciones del presidente Evo Morales deben ser asumidas como una ‘afirmación’, sino aseveraciones en ‘condicional’”, dijo. “Tenemos que ser responsables cuando escuchamos alguna declaración del Presidente”, agregó.
Todo ese despliegue de esfuerzos interpretativos fue para apaciguar los ánimos y neutralizar las reacciones adversas que hubiera acarreado “la irresponsabilidad” de tomar en serio, como si fueran afirmaciones, las palabras presidenciales.
Dos meses han sido suficientes para despejar cualquier duda sobre el tema. A primeras horas de la madrugada del pasado jueves, la Cámara de Diputados aprobó el Presupuesto General del Estado (PGE) con un aumento de casi 20 por ciento del monto asignado al programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple” y una reducción del 18,65 por ciento del monto asignado a los 339 municipios de Bolivia. Cifras que dan cabal cuenta del poder y real alcance de la palabra presidencial.