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jueves, 22 de junio de 2017

Oscar Ortiz se ha documentado bien y en su libro reciente describe la "traición de Evo al fondo indígena" que afectó tanto al Tesoro de la Nación que proveyó los recursos en favor de las Comunidades Interculturas, de la Confederación Sindical ùnica de Campesinos y de las originarias del Bartolina Sisa que se convirtieron en Juez y Parte de todo el problema, lo refiere Susana Seleme de la lectura de la denuncia parlamentaria.


Crónica de una traición
Susana Seleme Antelo
El Día. Santa Cruz de la Sierra. 22.VI.17
 
La estrategia política del Presidente se tenía que financiar de
alguna forma y eligieron la prebenda disfrazada de obras. Para
lograrlo, necesitaban mecanismos de control directo, sin filtros
 ni fiscalización, sin burocracia  que los trabe ni transparencia
que los cuestione.” .” Oscar Ortiz Antelo. Senador por Santa Cruz
 
De eso trata “Crónica de una traición. Investigación del Fondo Indígena”, el último libro del senador cruceño de Unidad Demócrata.
No se trata de un caso de corrupción común y corriente, sostiene el autor, en la primera parte del libro, “Desentrañando el financiamiento de una estrategia política”.  Y afirma que ese “modus operandi” con recursos de fuentes de financiamiento discrecionales,  no fue una excepción, fue la regla.
Fue, además, una traición  a la confianza que los indígenas depositaron en  un proyecto que, desde una visión oportunista enarboló la bandera indígena y que lejos de fortalecer sus estructuras, las ha debilitado dividiéndolas, utilizándolas e instrumentalizándolas”. El autor sostiene que el sector más vulnerable de la sociedad boliviana, el indígena, fue víctima de la manipulación conceptual, normativa y administrativa en el uso de los recursos del Fondo Indígena, afectando su reivindicación más sensible: que  logre su libertad a través del desarrollo.
El régimen usó los recursos provenientes del  IDH, aprobado en 2005 por otro cruceño, Hormando Vaca Díez, solo cuando fue necesario, en 2010, para suplir la suspensión de fondos que enviaba Hugo Chávez (+)desde Venezuela.
Ortiz aclara que el concepto indígena-originario-campesino es teórico, pues  en la práctica, son sectores diferentes con intereses distintos. Señala que “las agendas de campesinos, en especial colonizadores, no necesariamente son las mismas que las de las comunidades indígenas. El esquema de los llamados “movimientos sociales” es corporativo y  ha degenerado en una cultura prebendal que no favorece los intereses de los indígenas;  que  no genera control e institucionalidad a la hora de invertir los recursos públicos y, por el contrario, genera un espacio vacío en el que puede ocurrir prácticamente cualquier cosa y con amplia impunidad”.  Así sucedió, como se constata por los copiosos  datos presentados en el libro.
Describe, además,  el
on  entre esa  ESTRATEGIA, iii) iii)usos a cris del Tipsnis,  íntimo vínculo de delitos de corrupción entre la  estrategia de financiamiento político vía el Fondo Indígena, los movimientos sociales calificados como construcción política de una estructura de poder, y el programa “Bolivia cambia Evo cumple”.
El libro incluye un pertinente  contexto histórico, desde el uso de la categoría indígena en la Colonia. Para una mayor comprensión de la situación actual, el autor habla de la hiperinflación que vivió Bolivia en 1985 y el despido de casi 40.000 mineros. Ubica en esa crisis los movimientos migratorios de sectores andinos hacia el centro del país. Su incursión en el escenario político nacional surge desde demandas étnico-territoriales y de inclusión política. En ese contexto se visibiliza a Evo Morales, migrante de las minas, que se convierte en violento sindicalista en defensa de la hoja de coca, en Chapare, devenido en líder de los cocaleros y su presidente desde hace casi 20 años.
La segunda parte del libro es la  radiografía del funcionamiento del Fondo Indígena: quiénes formaban parte de su estructura orgánica, sus tareas, la composición de  su directorio, el análisis de los proyectos y cómo se gestionaron los fondos. “Entre Septiembre de 2010 y Diciembre de 2014, un total de 1100 proyectos recibió financiamiento del Fondo, por los cuales el Estado desembolsó cerca de 730 millones de bolivianos”, apunta Ortiz. Se hizo con anuencia del presidente, cuatro de sus principales ministros y dirigentes indígenas.
El autor encuentra relación entre la coyuntura política y las erogaciones que hacía el Fondo: el gasolinazo, 2010; la crisis del TIPNIS y la represión en Chaparina, agosto-septiembre 2011; la elección de magistrados, octubre 2011,  y las elecciones generales en 2014.  Es decir, el uso de recursos con fines políticos y electorales para comprar aliados. No se hizo mayor daño económico al Estado, subraya Ortiz,  por ineficiencia de gestión: la ineptocracia en acción.
El autor cita a las  personas que recibieron millones de Bs. en una sola transferencia  y en cuentas particulares. Y detalla la inequidad territorial en el desembolso de recursos, pues La Paz concentró cerca al 48% del total. También menciona a “las trillizas preferidas”: la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB), la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTSCB) y la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas, Indígenas, Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa” (CNMCIOB-BS). Eran Juez y Parte.  
La tercera sección del libro contiene los argumentos “Para el juicio de la historia”.
La tapa del libro lo dice todo: una pintura de Evo Morales pidiendo silencio para que nada se sepa. Pero se sabe, gracias a los trabajos de investigación y denuncia que hace, entre otros, Oscar Ortiz, quien confirma ser parte de una masa crítica en la oposición parlamentaria, que deja constancia documentada del asalto a los dineros de la sociedad boliviana. Es una fiscalización como defensa valiente y tenaz de la democracia y el Estado de Derecho.
 Crónica de una traición” debe formar parte de la nueva bibliografía política sobre el régimen de Evo Morales y compañía para que no queden impunes.
 
 

lunes, 19 de junio de 2017

recurre Cayo a un excelente y atinado ejemplo de la historia. Arde París?, Arde Caracas? y muestra de nuevo, lo que está ocurriendo en la atribulada orbe. los caraquenos recorren su ciudad de extremo a extremo y de extremo a extremo son perseguidos, gasificados, asesinados. sin embargo muchos ven próximmo el final de Maduro que no larga el poder, persiste en el error y la violencia.


¿Arde Caracas?



sábado, 17 de junio de 2017

preocupado el Régimen por su propis supervivencia y ante la evidencia que el próximo aparato Judicial juzgará y condenará sus actos, ante la imposibilidad de cumplir sus propios "acuerdos" retrocede, traslada a diciembre el evento y se empecina en cometer los mismos errores que en la anterior elección judicial.

¿Qué debemos esperar los ciudadanos del proceso de selección y elección de autoridades judiciales? Nada, absolutamente nada. Esto empezó mal y terminará, como no puede ser de otra manera, muy mal.

Usted lo sabe, yo lo sé y el Gobierno también lo sabe, pero no le queda otra que seguir adelante a como dé lugar, porque para ellos mantener el control político sobre el sistema judicial es una cuestión de vida o muerte.

Saben también que con un proceso limpio y consensuado no podrán conservar unos tribunales que respondan a sus intereses, y a sus necesidades y, por lo tanto, deben continuar con esta inmensa farsa, asumiendo todos los costos políticos que les significará.

Lo que está en juego para ellos es, ni más ni menos, que la repostulación de Evo Morales y la garantía de que no tendrán que rendir cuentas ante la justicia en el futuro. Por eso asumen el resultado de estos comicios como un seguro de vida, al que no pueden renunciar bajo ninguna circunstancia.

Lo que está en juego para el resto del país es la oportunidad, la expectativa y la necesidad imperiosa de salvar  un sistema judicial en estado terminal, pero eso los tiene a ellos sin cuidado porque, repito, en esto se les va la vida.

El problema que tienen es que están plenamente conscientes de que en un nuevo referendo para habilitar a Morales como candidato perderían nuevamente, pero esta vez con un margen mucho más grande que el del 21 de febrero. La solución a sus entuertos debe venir, entonces, del ámbito judicial, y allí no pueden darse el lujo de depender de unos tribunales independientes.

Tan imperiosa es su necesidad política, que han tenido incluso que pasar por alto la propia confesión que habían hecho, en sentido de que la elección directa de autoridades judiciales realizada hace seis años había sido un fracaso en términos de resultados.

Pese al reconocimiento y al mea culpa, han repetido el error de no conseguir un acuerdo político nacional que le diera validez al proceso, y apostar por la imposición congresal a través del rodillo, sólo que esta vez lo han hecho peor que la primera vez. 

En una flagrante muestra de agotamiento y envejecimiento (gobierno geriátrico diría Eduardo Pérez), la han tarreado  dos veces en la convocatoria a postulantes y en el reglamento, viéndose obligados a manosear el proceso de forma impresentable.

Para colmo de males, en el intento de blanquear la oscura maniobra, se han cargado la credibilidad del sistema universitario, que se ha prestado hasta el momento a ser cómplice de la jugarreta, mostrándole al país la hilacha de su dependencia política. La única honrosa excepción fue la UMSA y su rector, Waldo Albarracín, a quien hay que reconocerle el mérito de haber resistido las presiones.

Ante la evidencia de que, como acostumbran, le van a meter nomás, a los ciudadanos no nos queda otra que olvidarnos del motivo de estas elecciones truchas, y asumirlas como un plebiscito.

Tal como hicimos la primera vez, estoy seguro de que todos iremos a votar nulo, para mostrarle de esa manera al poder que repudiamos no solamente a los candidatos (en su mayoría exempleados del régimen), sino a la manera abusiva y autoritaria con la que pretenden perpetuarse en el Gobierno.

Una nueva derrota en las urnas, esta vez aplastante, será el costo que les haremos pagar. Ellos tendrán a sus jueces genuflexos, pero nosotros, los ciudadanos, habremos marcado en las urnas la antesala de su derrota definitiva.   

miércoles, 14 de junio de 2017

permiten bloquos en La Paz y "justifican porque en Bolivia se respeta la protesta" esa misma protesta en Camiri es intervenida y disuelta a la fuerza con detenidos y con heridos. doble moral dice El Dia y no se equivoca


Sin moral y sin derecho


Conflictos paralelos en La Paz y en Camiri, no solo reflejan la doble moral con la que actúa el Gobierno, sino también un hecho muy grave: la constatación de que no quedan vestigios del estado de derecho en Bolivia, donde hay quienes gozan de ciertos privilegios y otros son tratados como ciudadanos de segunda categoría, a los que se reprime y se persigue sin contemplaciones.
En la sede de Gobierno, la Federación de Juntas Vecinales lleva adelante el segundo día de bloqueo en protesta por una norma municipal que busca poner orden en las construcciones. Los dirigentes de la Fejuve, vinculados al oficialismo, han podido llevar adelante sus protestas, interrumpir el tráfico en la ciudad más importante del país, la policía no ha hecho más que mirar, mientras que desde el Ministerio de Comunicaciones se justifica esta situación argumentando que “en Bolivia se respeta el derecho a la protesta”.
Esta afirmación suena destemplada, porque justo hace unos días se impidió mediante una resolución judicial impulsada y manipulada entre el Gobierno y el Defensor del Pueblo, una protesta de los médicos y además por lo que está sucediendo en Camiri, donde las fuerzas represivas han descargado todo su poder para proteger a un alcalde cuestionado por la población que exigen nuevas autoridades que ayuden a frenar los abusos y la corrupción.
Obviamente, detrás de todo existe una motivación política, pues en La Paz se está buscando desacreditar y ponerle palos en la rueda  a la gestión del alcalde Luis Revilla (opositor) y en Camiri se protege la administración de un oficialista, que viene siendo cuestionada desde hace meses por la mala gestión y el nepotismo, dos elementos que se repiten en cada una de las instituciones manejadas por el oficialismo.
No se debe justificar desde ningún punto de vista el uso del bloqueo como medida de protesta, pues se trata de uno de los males más infames de nuestra política que debemos desterrar de raíz. Pero precisamente la peor forma de hacerlo es dar la señal de que hay “bloqueos malos” y otros que deben ser tolerados y estimulados porque les conviene a los mandamases de turno o porque los organizan ciertas minorías eficientes que han conseguido enquistarse en el poder, adueñarse de la ley y de las instituciones a fuerza del chantaje y la paralización. Esta situación nos confronta entre bolivianos y también con la comunidad internacional que ha visto cómo las autoridades nacionales lloriqueaban en importantes foros multilaterales en reacción por el bloqueo de los aduaneros chilenos que cortaron durante dos semanas el comercio en Bolivia.
Esta manera de proceder, muy característica de un régimen que ha sido juez y parte; legislador y transgresor, comienza a provocar hastío en la población y eso se puede ver en hechos recientes como en Los Yungas, donde los cocaleros no admiten la discriminación respecto de sus pares del Chapare; en La Paz, han sido los propios ciudadanos los que se han organizado para desbloquear y en Camiri, los pobladores están dispuestos a dar pelea para conseguir sus propósitos.
En La Paz, han sido los propios ciudadanos los que se han organizado para desbloquear y en Camiri, los pobladores están dispuestos a dar pelea para conseguir sus propósitos.

lunes, 12 de junio de 2017

he sostenido siempre que "los llunkus como Arce Zaconeta, Ferreyra, Tezanos Pinto, García Linera, Choquehuanca, Quintana, Llorenti, le hacen flaco favor a Morales, lo endiosan y le hacen sentir Monarca, Rey Inca, Rey Chiquito, por ello el discernimiento de Baptista Morales cae en el ojo, sabias son sus palabras.


Mutación ilegal



domingo, 11 de junio de 2017

si Venezuela cae, los dias de Cuba castrista estarían contados según Carlos Sánchez Berzaín en una conferencia en la Universidad de la Florida. la confrontación es entre dictadura y democracia.


La crisis de Venezuela pudiera determinar el futuro de Cuba, según analista



sábado, 10 de junio de 2017

pueblo sufrido por aspirar a ser un Estado. por no rendirse, por exigir sus derechos y soportar al invasor, al usurpador. Palestina padece desde 1948 cuando la ONU crea Israel y le cede TelAviv para edificar su Estado. Lupe Cajías se hace eco de Palestina desde la Guerra de los Seis Dias que destruyó el poderío árabe que respaldaba la Independencia Palestina.


Palestina ensangrentada


Esta semana se recordó medio siglo de la Guerra de los Seis Días, la más corta en la historia de Israel, o quizá la más larga, como apunta la periodista israelí Dana Regev, porque el Gobierno de Tel Aviv inició el día siete la ocupación incesante de territorios palestinos.

Israel fue el primero en atacar demostrando no sólo su poderío militar sino la fuerza interna del Estado creado en 1948. Hasta 1967 propios y extraños temían que la ansiada independencia fuese muy frágil para resistir las presiones de sus vecinos árabes.

Israel venció, pero en términos políticos su fracaso fue “enorme”, apunta Regev. “Puede que el combate en cuestión sólo haya durado seis días pero en realidad, su séptimo día ha durado cincuenta años. La ocupación, la anexión y el control de algunos de los sitios sagrados más importantes intensificaron el conflicto y cambiaron radicalmente la percepción que el mundo tenía de Israel, de ser visto como David pasó a ser visto como Goliat”.

Aunque en muchos escenarios, incluyendo a sectores bolivianos, Israel logra silenciar a sus críticos con el antiguo argumento de “antisemitismo”. En Europa y en varios países latinoamericanos se censura la política de asentamientos y el trato humillante a los palestinos que aún viven dentro de sus fronteras.

Estos días, reportajes de la TV alemana, de la radio francesa, entre otros, evidenciaron una opinión pública mundial asombrada ante diferentes situaciones que acorralan a los palestinos obligándolos a caminos violentos. Por ejemplo, cómo no se considera ciudadanos sino sólo “residentes” a los palestinos que viven en Jerusalén Este. En cualquier momento ingresan soldados israelíes violentamente a las viviendas, pueden destrozar todo y llevarse preso a cualquiera de la familia.

Varios judíos y palestinos testigos de la Guerra de 1967 relataron sus versiones. Unos victoriosos, pero todavía inseguros. Otros expulsados de sus casas. Más de 300 mil personas fueron arrancadas de sus viviendas, les dieron 48 horas para salir. Actualmente hay más de seis millones de palestinos que viven como refugiados desde hace medio siglo.

El Muro construido por los israelíes para aislar a los pobladores y obligarlos a largas filas diarias, a continuas humillaciones, a la desesperación, no sale en los noticieros pero existe.

El pasado viernes, manifestantes israelíes reclamaron a su propio Gobierno para encontrar soluciones. Sin embargo, está lejos la esperanza y la comunidad internacional no sanciona a Israel como lo hizo con Sudáfrica o con Irán.

La autora es periodista.