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martes, 13 de agosto de 2013

aparece como "el gran inquisidor" el censor uno de la prensa nacional. primero se les llama "antipatriotas" luego "traidores" y entonces la clausura y "el paredón"...www.eju.tv

Es una constante en los regímenes de tendencia totalitaria el confiscar políticamente la noción de “Patria” y tratar de descalificar a los opositores como “traidores” a ella.

Así sucedió tanto en las dictaduras fascistas como comunistas, donde quien ejercía el pensamiento libre casi siempre terminaba etiquetado de “antipatriota” (sucede aún hoy en la Cuba castrista).
Este preocupante discurso autoritario de la “antipatria”, consustancial a gobiernos antidemocráticos que buscan borrar la frontera institucional entre la administración circunstancial y el Estado, entronizando además al Caudillo como falso símbolo de la nación, se ha ido volviendo cada vez más insistente y altisonante en Bolivia, de la mano del proyecto de Evo Morales.
Última muestra de ello es el reciente intento de censurar a los medios de comunicación independientes colocándoles el estigma de “pro-chilenos”, ofensiva adelantada por el presidente cocalero en su discurso del 6 de agosto y ejecutada finalmente por su ministro de la presidencia, Juan Ramón Quintana, considerado el “hombre fuerte” del régimen.
El primer medio en sufrir la acusación de “antipatriota” es Página Siete, usando como excusa los lazos familiares del presidente de su directorio.
Pero detrás del ataque a ese periódico se adivina una maniobra contra toda la prensa libre, a la que se pretende domesticar bajo la amenaza de pasar a engrosar las listas negras de “traidores”.
Lo curioso es que, mientras el oficialismo echa a andar la “censura patriótica”, olvida olímpicamente que en sus filas hay quienes propugnan la venta de gas a Chile…
notishots@gmail.com

lunes, 12 de agosto de 2013

democracia empobrecida gracias al control de los medios a través de compra o copamiento por el Gobierno, reduce el debate, uniforma el mensaje y restringe la fiscalización. Página Siete, acusa de prochilena.

El director de Página Siete, Raúl Peñaranda, desmintió hoy las acusaciones del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien señaló que el periódico es "prochileno".
"Estas declaraciones coinciden con otros ataques e insultos recibidos en octubre del año pasado por el Vicepresidente García Linera, que en su momento fueron también desmentidas", dijo Peñaranda a un grupo de periodistas. "En esta ocasión se repiten las mismas cosas que ya se dijeron antes", dijo.
Peñaranda rechazó que Página Siete sea un diario de intereses chilenos y que entorpezca la política boliviana de retorno al mar. "Página Siete ha escrito más editoriales que cualquier otro diario en defensa del derecho boliviano a una salida al mar", dijo. "Su línea coincide con la defensa de los intereses nacionales".
Respecto de las alusiones del ministro Quintana en sentido de que la diputada chilena Mónica Zalaquett, que es cuñada del presidente del directorio de la empresa, Raúl Garáfulic, "tiene amplia cobertura en Página Siete", Peñaranda dijo que ello no es efectivo.
"Mi hijo, mientras veíamos juntos los ataques de Quintana por TV, tomó su computadora y buscó en Google la palabra ‘Zalaquett’. El encontró que ha habido más noticias que tienen como fuente a la diputada Zalaquett en los diarios Cambio y La Razón que en Página Siete", contó Peñaranda.
El director del periódico atribuyó los ataques de Quintana, que utilizó una hora para hablar del tema en una cadena de radio y televisión estatal, a su interés en "amedrentar, acallar y atemorizar" a Página Siete porque representa una voz "independiente", pero aseguró que "ello no sucederá, seguiremos haciendo lo que sabemos hacer, periodismo a favor de la gente".

El editorial de Página Siete que causó la irritación de Quintana

Un editorial publicado en Página Siete que exigía la transparencia de la propiedad de los medios en el país fue lo que ocasionó la irritación del ministro Quintana, dijo el director del periódico Raúl Peñaranda.
"El editorial exige que se sepa quiénes son los propietarios de los medios paraestatales (controlados indirectamente por el Gobierno) y que se aclare también el pago de impuestos y la distribución de publicidad del Gobierno", dijo Peñaranda.
El director dijo que "en vez de responder a esas cuestionantes, el ministro dedicó una hora de la red de televisión y radio estatal para insultar sin pruebas a un diario independiente", lo que atribuyó "a la falta de argumentos" del ministro mencionado y su deseo de "amedrentarnos".
Este es el editorial que causó la molestia del ministro Quintana:

La transparencia de los medios

(Publicado el 10-8-2013)
En su informe a la nación, el 6 de agosto pasado, el presidente Evo Morales dijo que en el país existen medios de comunicación que obstaculizan las tareas que desarrolla el Gobierno tendientes a buscar una salida soberana al mar. El Gobierno debería aclarar cuáles son esos medios y presentar pruebas que respalden estos supuestos hechos ilegales. El tema es importante y tendría que servir para alentar un debate mayor: quiénes son los propietarios de todos los medios del país, ya sean medios independientes o paraestatales; cómo se financió su compra y quién nombró a sus directores.
No sólo eso. También es crucial saber cómo se establecen los nexos entre esos medios y las autoridades de Gobierno y si existe o no coordinación informativa. Hay infinidad de rumores y en aras de la transparencia democrática éstos deberían aclararse.
Junto con el tema de la propiedad de los medios paraestatales, otro tema altamente sensible es el de la publicidad gubernamental. Mientras diarios como Página Siete no acceden a esos avisos, que son financiados con el dinero de todos los bolivianos, otros periódicos tienen cantidades insólitas, que les ayudan a tener holgura financiera. En diciembre pasado, un estudio de alumnos de la UMSA estableció, por ejemplo, que La Razón tiene, en promedio, 17 páginas de publicidad del Gobierno cada domingo. Según estimaciones, esa cantidad incluso ha aumentado este año.
Paralelamente están las dudas sobre el uso o abuso del Servicio de Impuestos Nacionales: está claro que no se fiscaliza en igual proporción a medios independientes y oficialistas. Por otra parte, sería interesante informar sobre los antiguos procesos fiscales a medios paraestatales: éstos avanzan o se encuentran casi indefinidamente estancados.
El Gobierno actual tiene el sistema mediático afín más grande de la historia de la democracia. Ningún régimen había podido comprar, cooptar y controlar a través de la publicidad a tantos medios. Ello empobrece la democracia porque reduce los espacios de debate, quita márgenes al disenso, homogeniza los mensajes y limita la fiscalización. Si a eso se le añade la virulencia con la que reaccionan las autoridades ante la más mínima crítica y el secretismo con que manejan la información del Estado, se puede decir que el país se encamina hacia un sistema basado en el temor, que alienta la pasividad de la sociedad.

Finalmente, un apunte sobre los medios estatales. Su parcialidad, pobreza argumental y uso instrumental a favor de las políticas del Gobierno han excedido cualquier límite que se haya registrado en el pasado.

sábado, 10 de agosto de 2013


es cuestion de principios

no es asunto para regatear (Los Tiempos. Subeditorial)

El debate sobre qué información pública puede ser clasificada como reservada en la ley de Transparencia y Acceso a la Información parecería que se ha convertido en una especie de regateo entre partes: quienes quieren declarar reserva sobre 12 temas versus quienes quieren que sólo sean cuatro.
Hay que insistir en que el problema de fondo no es ése, porque el tema no es cuantitativo sino cualitativo, y se trata de saber si se respalda o no el principio de la transparencia en la administración pública y se acepta o no el libre acceso a la información pública por y para la ciudadanía. Así de sencillo. Si se asume el principio de la transparencia y se acepta el libre acceso de la ciudadanía, la norma en cuestión no debe declarar reserva sobre ningún tema, sino establecer que para declarar, en forma excepcional, reserva sobre determinada información y por determinado tiempo, se debe promulgar una ley específica; tampoco debe otorgar esa tuición a ninguna autoridad sectorial, como se pretende introducir en el mencionado proyecto.
Las autoridades argüirán que se trata de un proceso moroso, y efectivamente lo es, precisamente porque la tendencia natural de las autoridades administrativas del Estado es hacia el secretismo cuando, se entiende, todos los negocios de la administración estatal deben ser transparentes.
Por lo señalado, bien harían los parlamentarios en sumarse democráticamente al principio de la transparencia en el manejo de los negocios públicos y blindar el derecho que tiene la ciudadanía de conocer cómo se administra el Estado.

viernes, 9 de agosto de 2013

cuántos analfabetos?
son el 3.77% de antes del fallido censo o el 5.15% del censo "actual"?

bajo el penoco:
En el 2008, el Ministerio de Educación de Bolivia declaró al país libre de analfabetismo con una tasa de 3,77 por ciento; es decir, 400 mil personas que no sabían leer ni escribir sobre una población calculada de 10,6 millones de habitantes. Se supone que aquella vez hicieron un conteo serio para dar con un dato tan exacto. Pero nadie contaba con la astucia de un Censo tan estrambótico como el que acaba de hacer el Gobierno, que ha volcado totalmente los números, los porcentajes y seguramente las mentirillas que se dibujaron con tal de lanzar el decreto que puso a los cubanos a la altura de magos para erradicar el analfabetismo. 

Resulta que los bolivianos no son 10,6 millones como se calculaba, sino 10,02, con una diferencia bastante significativa y la tasa de analfabetismo es de 5,02 por ciento, pero el número es menor que 400 mil; es decir, 346 mil. Queda claro que el “ojímetro” funcionó muy bien antes del Censo, no tan bien como el borrador que aplicó el INE con los datos generales de la encuesta del 21 de noviembre del año pasado. Esto ha trastocado todo el andamiaje que había dibujado el Gobierno y, por lo visto, entre los desaparecidos también figuran los analfabetos, aunque estadísticamente sean más. Qué complicación.

Carlos Cordero dice "somos mayoría. los bolivianos somos mayoría" hemos remontado a grupos étnicos y a la suma de ello. el mito del racismo se hizo añicos y retorna el concepto de unidad con el que gana Bolivia y ganamos los bolivianos.

Los datos definitivos del censo 2012 se hicieron de conocimiento público nueve meses después de realizado dicho levantamiento de información socio-demográfica y rápidamente causaron controversia a lo largo y ancho del país, así como desconcierto en nuestros gobernantes y todo tipo de balbuceos en los ideólogos del indigenismo.

Mientras el país reaccionaba indignado por la ineficiencia gubernamental demostrada en la planificación, ejecución y comunicación de los resultados censales, funcionarios del Estado participaban del encuentro internacional antimperialista en Cochabamba. A pesar de los denodados esfuerzos realizados por el Ministerio de Comunicación para resaltar las conclusiones de este encuentro, los discursos que ensalzaban hasta el paroxismo el talante continental del presidente Morales y el rol mesiánico del indigenismo quedaron opacados por el silencioso y contundente rechazo de más de 4 millones de bolivianos a autoidentificarse o reconocer un sentido de pertenencia a nación o pueblo indígena estipulada en la Constitución y en el censo.
Estos 4 millones de voces, entre las cuales me incluyo, nos reconocemos orgullosamente como bolivianos por encima de cualquier particularidad étnica, identificación que siempre tuvo un inocultable tufo a racismo y discriminación. En el censo 2001, yo fui uno de los tantos bolivianos que de manera inocente nos identificamos con una de las tres etnias que aparecían como opciones en el cuestionario de la época: aimara, quechua o guaraní. En razón de las respuestas que se dieron se llegó a la equivocada conclusión de que Bolivia era un país de mayoría indígena y de minoría blanca.

A lo largo de una década, los datos de la identificación con una de las tres etnias fueron utilizados para construir el mito indigenista que justificó y legitimó la insurgencia de influyentes organizaciones campesinas, un partido político liderado por un indígena, una Constitución y un Estado claramente inclinados a los sectores indígenas. Ese mito se hizo añicos con el censo 2012, con el mayúsculo rechazo colectivo de más de 4 millones de bolivianos mayores de 15 años, que elegimos y nos sentimos tan bolivianos y tan dueños de nuestra historia, cultura, religión y territorio como cualquier otro ciudadano que hubiera nacido en estas latitudes.

Los bolivianos somos mayoría y hemos dejado constancia de nuestro rechazo a los intentos discriminadores del Estado Plurinacional

jueves, 8 de agosto de 2013

como en la Revolución Francesa, como cuando Hitler o Stalin, o Franco o Perón, la represión contra los enemigos se convierte en represión con los suyos propios...(B.el P.)

El pasado martes, en pleno desfile cívico, numerosos jóvenes que se hacían llamar “los indignados” fueron reprimidos por la Policía, pese a que los manifestantes aclararon que no estaban en contra del Gobierno central, sino de las autoridades locales, por la excesiva permisividad frente a los abusos y atropellos del centralismo. Obviamente se referían a los casos de extorsión y persecución que no hallan mayor resistencia en nuestro medio. ¿Síndrome de Estocolmo? Mientras tanto en La Paz, y por dos días consecutivos, representantes de pueblos indígenas del occidente han sido corridos de la Plaza Murillo. El primero fue el lunes, cuando miembros de la comunidad Yampara de Chuquisaca se quejaban porque han sido borrados por los datos del Censo 2012. Cuando se presentaron en centro del poder centralista se les fue la invisibilidad y la policía arremetió contra ellos. El martes se produjo otro evento de similares características y todo indica que la palabra “indígena” ya no suena tan bien como antes en los grandes círculos gubernamentales. Eso mismo pasó en los regímenes estalinistas que gobernaban detrás del Muro de Berlín. Comenzaron reprimiendo a los enemigos y terminaron metiendo a la cárcel a sus propios camaradas. Ojalá no toquemos esos extremos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

engorrosa. confusa explicación de Evo, con lo que se enreda más, culpa a los medios de sus cifras sobre el Censo y se refiere a otros aspectos controversiales del mismo. ERBOL

En su tradicional mensaje al país, pronunciado desde Cochabamba, el Presidente del Estado, Evo Morales Ayma, atribuyó a los medios de comunicación el apresuramiento estatal en la entrega de los resultados del Censo 2012, que seis meses después se revelaron como errados.
En enero, Morales en persona dio a conocer la distribución de la población nacional en los 9 departamentos, colocando a Santa Cruz como la región más poblada. A fines de julio, la Ministra de Planificación para el Desarrollo, Viviana Caro, entregó información que difería de la de inicio, en más de 300 mil habitantes, el mayor margen de error estadístico de las últimas tres décadas.
Según el Presidente, los medios habrían hecho insinuaciones y críticas por la demora en la publicación de los datos, ante lo cual, el gobierno habría decidido apresurarlos sin tener plena confianza en ellos. Morales criticó también a quienes no entendieron que se trataba de cifras preliminares y “se agarraron” de ellos como si fueran definitivos.
Comparó esta entrega en dos fases con las elecciones donde en inicio se presentan cómputos en boca de urna, que no pueden ser el parámetro final para asignar escaños o definir autoridades electas.
En un intento por conferirle credibilidad a los datos censales, Morales recordó que en Bolivia la gente quiere ser empadronada en el lugar donde ha nacido y no en el lugar donde vive. El Presidente recordó las presiones sociales que existen para que los ciudadanos regresen a sus sitios de origen el día del Censo.
Aludió a carpas que se armaron en El Alto para alojar a las personas que regresaron y que incluso no tenían vivienda en la ciudad. Lo mismo habría pasado incluso con el propio Morales, a quien los comunarios de Orinoca le pidieron que se haga censar en su lugar de nacimiento.  Todo ello habría inflado las cifras demográficas en el occidente de Bolivia y habría evitado que Santa Cruz ocupe el primer lugar como departamento más poblado.
El Presidente dijo que no le tiene miedo a una auditoria internacional del Censo, porque los datos no fueron manipulados. Dijo que en su cultura no está la manipulación y que una prueba de ello es que a él nunca le ha gustado formar parte de ningún grupo o camarilla.
Elecciones, generaciones
Morales añadió que ni él ni García Linera están preocupados por las próximas elecciones, sino por las próximas generaciones. La frase original corresponde al predicador norteamericano James Freeman Clarke, nacido en New Hampshire, en 1810.
Evo Morales planteó una serie de números sobre los avances y sus logros de su gestión. Defendió también la política exterior en los ámbitos de la despenalización del acullico, la declaratoria del acceso al agua como derecho humano en Naciones Unidas, la demanda marítima en la Corte Internacional de Justicia, la declaratoria del Año Internacional de la Quinua (2013) y la realización del Dakkar en 2014.
“Yo no estaba convencido del Dakkar, pero al final me convencieron”, confesó, después de llamar a los que se oponen a que la competencia pase por territorio boliviano, como “traidores a la patria”.