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jueves, 8 de agosto de 2013

como en la Revolución Francesa, como cuando Hitler o Stalin, o Franco o Perón, la represión contra los enemigos se convierte en represión con los suyos propios...(B.el P.)

El pasado martes, en pleno desfile cívico, numerosos jóvenes que se hacían llamar “los indignados” fueron reprimidos por la Policía, pese a que los manifestantes aclararon que no estaban en contra del Gobierno central, sino de las autoridades locales, por la excesiva permisividad frente a los abusos y atropellos del centralismo. Obviamente se referían a los casos de extorsión y persecución que no hallan mayor resistencia en nuestro medio. ¿Síndrome de Estocolmo? Mientras tanto en La Paz, y por dos días consecutivos, representantes de pueblos indígenas del occidente han sido corridos de la Plaza Murillo. El primero fue el lunes, cuando miembros de la comunidad Yampara de Chuquisaca se quejaban porque han sido borrados por los datos del Censo 2012. Cuando se presentaron en centro del poder centralista se les fue la invisibilidad y la policía arremetió contra ellos. El martes se produjo otro evento de similares características y todo indica que la palabra “indígena” ya no suena tan bien como antes en los grandes círculos gubernamentales. Eso mismo pasó en los regímenes estalinistas que gobernaban detrás del Muro de Berlín. Comenzaron reprimiendo a los enemigos y terminaron metiendo a la cárcel a sus propios camaradas. Ojalá no toquemos esos extremos.

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