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miércoles, 22 de junio de 2011

se está eligiendo a hombres y mujeres que serán los Tribunos, los magistrados de las cortes de Justicia. es una elección serie y responsable que si se partidiza justificará la oposición masiva de electores que anularán su voto

 Lo que se espera de nuestros líderes

Mauricio Aira

Terminado el  jolgorio en una parte de la geografía boliviana cuando repuestos unos de los efectos del ocio y de la bebida se aprestan al retorno de lo cotidiano me había propuesto tratar de los inventores suecos que son sin cuenta a propósito de la reforma educacional que se discute y con la idea de dibujar un medio bonancible al estudio y la educación en cambio del vagabundeo y el mal entretenimiento que genera violencia, sexo violento, robo y maltrato, lo dejamos para otra ocasión anteponiendo que las subsiguientes semanas el ciudadano tiene que elegir a otros que serán ungidos magistrados de la Justicia.
Los candidatos deben ser ejemplares en todo sentido, especialmente honrados y entregados a la defensa de los altos valores como libertad, justicia, democracia, bien común y no sólo deben aparentar ser ejemplares sino que también deben tener  figura y fama de ser responsables y por tanto dignos,  de la confianza de los electores.
Es evidente que la Comunidad nacional se encuentra en decadencia moral por motivos conocidos y que no hace falta repetir, carente de un comportamiento ético y moral que se ha ido perdiendo en nombre “del cambio” que no llega en la medida que se había deseado y pensado. Hemos recorrido de escándalo en escándalo como puntualiza el reputado columnista José Gramunt de pifia en pifia. Del fiasco de “las nacionalizaciones”, al desmoronamiento de YPFB cuyo primer titular está en la cárcel purgando el deshonor, la quiebra de un diálogo con Chile que presagiaba algún resultado concreto, el gasolinazo que sin haberse consumado, tuvo “la virtud” de descubrir algunas falsedades y mentiras que el aparato propagandístico oficial se encargaba de pregonar sin pausa. Del “perdonazo” que provoca escándalo en los vecinos que advierten de haberse legalizado el delito del contrabando y el robo de movilidades a nivel internacional al incidente con los 14 uniformados que mancha el nombre de Bolivia por cuanto en lugar de una investigación seria “se premia a los involucrados” cual se tratase de honrar a los protagonistas de una hazaña.
Reponiéndonos de los escándalos apelar a la Asamblea, podemos en verdad llamarla  “la casa del pueblo?” para que por encima de la consigna partidaria reponga la dignidad y los excesos pasando por encima del derecho de la oposición minoritaria elegida legítimamente por los ciudadanos. En la sede de la democracia que en realidad debería ser algo así como el templo de la bolivianidad, se han posado indignos asambleístas que procuran leyes “chutas” y otras como la de los transgénicos que descalifican tanto a la CPE, cuanto a las conclusiones de la Cumbre de Tiquipaya, que pusieron un concluyente “stop” a la negociación con las transnacionales tipo Monsanto que han logrado convencer a la cúpula gobernante de ser lo mejor para la producción agrícola actual.
Se habrán dado cuenta “los personajillos” de la importancia de su misión que no es sólo la de “levantamanos” o algo más craso como “cría callos en el traste”, sin la más peregrina idea de la grandeza de su representación a la hora de legislar para todo el pueblo boliviano? De ninguna manera estamos insinuando el retorno al pasado, no, estamos pidiendo sólo algo de nobleza, de altura de miras, de consecuencia con sus electores.
De modo que los Tribunos, lo ponemos con mayúscula, deben encarnar lo más representativo de nuestro colectivo, ser justos, de sano juicio, probos y sin otro compromiso que la recta conciencia. Si esta condición es pedir demasiado entonces la votación será sólo  una mera formalidad para guardar las apariencia democráticas del Estado Plurinacional,  y estará condenada a la pifia, al fracaso a marcar el retroceso y la entrada previsible de una dictadura secante con el imperio de la discriminación y la segregación planificada.




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