Páginas vistas en total

viernes, 23 de octubre de 2015

ausente varios dias Humberto, se deja sentir. le ponemos falta, claro pero Humberto hace esfuerzos en su largo viaje por el viejo mundo desde Florencia nos escribe sobre Marco Polo al que no pudo encontrar en este periplo...y añora los tiempos pasados...

Me tocó esta vez, en el que probablemente sea mi último viaje a Europa, reencontrarme con un muy viejo amigo, que también es una de mis obsesiones. En el trayecto recibí la visita de una amiga de hace 45 años, Daniela Cipriani, mi compañera en la Universitá Pro Deo de Roma, que ya no existe más, por supuesto.
Mi amiga griega, Désfina Afdonidu, no acudió a la cita, porque sigue viviendo junto a la Plaza de Atenas, donde se encontraban los filósofos de la Grecia antigua para hablar de las nuevas ideas. Ahora, dice un amigo, la Plaza de Atenas es todo el mundo, gracias a la red.
Estuve en Florencia, donde pude comprobar que, como dice el filósofo, ningún hombre vuelve al mismo río, porque, primero, el río ha cambiado, fluye, y también el hombre ha cambiado. Esta vez, además del río y del hombre, cambió la ribera: no me pude tomar la foto de hace 45 años, con el Ponte Vecchio como fondo, porque en la banda donde fue tomada aquella foto ahora hay comercios, casi todos de paquistaníes, que nada saben de Da Vinci, Michelangelo o Dante.
Muy cerca del Duomo de Firenze, en la librería Feltrinelli, me encontré con el viejo amigo que es también mi obsesión: Marco Polo, en una reciente edición que incluye páginas en italiano antiguo y otras traducidas al italiano moderno. Tan raros son, incluso en Italia, los que tienen la costumbre de buscar libros, que un fiorentino, tan viejo como yo, me ayudó a encontrar el libro que yo quería.
Me dijo que en Enaudi hay una edición en italiano antiguo, pero que no se entiende, aunque su mayor defecto es que el libro original, como saben los polistas, no fue escrito en italiano, sino en francés del siglo XIII. El autor se llamaba Rusticello de Pisa y se dedicaba a escribir historias de caballería.
Lo sorprendente de esta historia, lo que te deja con la boca abierta, es que el libro que Rusticello escribió en la cárcel de Génova, escuchando a Marco Polo, en francés rústico, la única prueba del viaje, se perdió. Y todo lo que se sabe del increíble viaje de Polo a Catay es producto de versiones inverosímiles. Literatura.

Vacaflor.obolog.com

No hay comentarios: