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viernes, 14 de julio de 2017

refleha el estado de ánimo vivido por SC en las últimas horas. El Dia refiere con detalle lo ocurrido ayer cuando delincuentes armados con fusiles ametralladoras asaltaron una joyería. muertos y heridos es el resultado cruento de un episodio de violencia intolerable.

Horas de pánico y confusión se vivieron ayer en Santa Cruz a raíz del atraco ocurrido en la joyería Eurochronos, con un saldo de cinco personas fallecidas, entre ellas, un policía y una funcionaria de la empresa que había sido tomada como rehén y que recibieron disparos en situaciones que se prestan a la polémica.
 
Una de las principales conclusiones que dio a conocer el ministro de Gobierno después de informar sobre este hecho de sangre, fue la necesidad de fortalecer las unidades de reacción inmediata de la Policía y seguramente lo dijo al observar que el pánico también se apoderó de las fuerzas de seguridad, que no dieron las mejores muestras de eficiencia y lamentablemente no supieron cómo lidiar en una situación tan delicada como la toma de prisioneros, cuyas vidas deben ser el primer valor a preservar en cualquier circunstancia. Las imágenes de la balacera contradicen radicalmente la versión oficial que se dio sobre la muerte de una de las funcionarias de Eurochronos.
 
Pasadas las horas aciagas, el pánico aumenta al conocerse que al menos dos de los delincuentes que participaron en el atraco, estuvieron detenidos en diferentes centros penitenciarios del país y que fueron liberados por órdenes judiciales en atención a peticiones de los mismos reos, seguramente por cumplimiento de los plazos procedimentales previstos por ley. “Es un caso distinto”, fue la respuesta que dio hace unos días el ministro de Justicia a raíz de los cuestionamientos sobre la rara manera de proceder de los tribunales nacionales. ¿No debería ser éste un caso diferente, sobre todo cuando se comprueba la pertenencia de los asaltantes a la temible organización delictiva brasileña Primer Comando de la Capital (PCC)?
 
Y precisamente porque ya no hay duda que Bolivia y en especial Santa Cruz se ha vuelto uno de los dominios del PCC, es que debería llegar la hora de que el Gobierno admita la gravedad de la situación. Han pasado cuatro meses del asalto al carro blindado de Brinks y también existen otros antecedentes de la actuación de este cártel delincuencial en nuestro medio y las autoridades siguen insistiendo en que no hay motivos de preocupación porque se trata de meros “emisarios”, como si estuvieran de paso o si sus fechorías fueran casos aislados. Lo ocurrido ayer demuestra que estamos ante un escenario de emergencia que requiere decisiones genuinas sobre la lucha contra el narcotráfico y todo tipo de crimen organizado.
 
Todo ese pánico se vio plasmado como nunca antes en las redes sociales, que se convirtieron en el amplificador de los rumores, las confusiones y los trascendidos, pero afortunadamente también en el aporte de aquellos elementos informativos que nos ofrecen la verdadera dimensión que ha tomado este fenómeno. La gente expresa su temor por la inseguridad creciente, pero también su molestia con la falta de sinceridad del régimen, que invierte mucho dinero para en la protección del Gobierno, pero descuida el bienestar de la ciudadanía.
 
Todo ese pánico se vio plasmado como nunca antes en las redes sociales, que se convirtieron en el amplificador de los rumores, las confusiones y los trascendidos, pero afortunadamente también en el aporte de aquellos elementos informativos que nos ofrecen la verdadera dimensión que ha tomado este fenómeno.

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