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sábado, 8 de septiembre de 2012

Dante Pino acaba de referirse al fallo de la Suprema Corte de Justicia de EEUU en el caso de Sánchez de Lozada. texto rico en reflexión y sabiduría


¿Cómo sería mañana, cuando los que ahora gritan alabanzas, le piden favores, le rinden honores y declaran a los cuatro vientos que no hay otro líder más grande ni magnánimo que él, haya caído del pedestal donde se sitúa?
la fotito está en ANF y el texto en Bolivia Primera Plana
Pueden ser otros, de aquellos que antes hacían lo mismo con Gonzalo Sánchez de Lozada y ahora, los mismos y los nuevos incorporados a los tiempos que corren, se sienten fuertes y protegidos, exigen su cuota parte por ser como son y se han convertido en voceros, vocingleros y opinadores del oficio y beneficio que calculan cada fin de mes.
Fueron largos años, desde aquel 1985 en el que Sánchez de Lozada comenzó con su nueva forma de hacer política. Agudo, frio y decidido a llevar a cabo un proceso continuo de liberalización de la economía, sin dejar los rasgos prominentes del nacionalismo revolucionario, introdujo el humor en la política acartonada que caracterizó a los Jefes del MNR. Y se convirtió en el icono político que rodearon, muchos de los que ahora le escupen en el rostro.
Yo no estuve entre los aduladores, sino entre quienes le combatían. Fui preso por haber resistido el D. S. 21060, me autoexiliaron obligándome a salir del país y supe de los sinsabores del exilio con mis dos hijos pequeños y una esposa de un temple que pocas mujeres tienen.
Así que no soy sospechoso de ser su amigo. Y nunca lo hubiera conocido de no mediar el acuerdo que decidió hacer Manfred Reyes Villa con él. En ese momento había que decidir ser parte del descalabro histórico actual o apoyar la democracia que se venía abajo. Ese fue el error de Manfred, tomar partido por la democracia y junto con él, yo, Kuajara y su hermano Erick.
Durante los días de la subversión masista, acompañada del lumpen alteño, soliviantada desde el propio vientre y desde el exterior, una tarde me entregaron un Decreto para la firma en la residencia de San Jorge, el cual daba garantías a los choferes que debían trasladar gasolina de Senkata a la ciudad de La Paz. Ese fue el Decreto que firmé junto con Kuajara y Erick. Y esa es la prueba que esgrime el Fiscal para acusarme de genocidio, aduciendo que ese Decreto ocasionó la masacre del El Alto, cuando todos saben que los caídos se produjeron en Río Seco, donde la turba trató de asaltar propiedad privada y unos soldados asustados comenzaron a disparar.
Eso es todo lo que tiene la Fiscalía para demostrar genocidio, no hay otra prueba, todo lo demás es un fraude montado alrededor de este decreto. Con esta pobre prueba se ha llevado a cabo un juicio montado con sentencia adelantada. El juicio de Octubre es el resultado de la traición de Carlos Diego Mesa Gisbert, que habiendo sido parte fundamental del gobierno de Sánchez de Lozada, se lavó las manos, y dio curso a una amnistía parcial a los verdaderos causantes de la muerte de alteños, que hoy día figuran como, Presidente,  diputados, senadores y concejales municipales. Esta es la cruda verdad. El juicio y los pedidos de extradición, solo han sido distractivos del gobierno, que siempre supo que no tenía ni tiene argumentos jurídicos sólidos que demuestren sus acusaciones. Solo la necesidad política de tener a quien enrostrarle la culpa de todo lo que no saben hacer y de toda su incapacidad para gobernar es lo que hace que se mantenga viva la imagen de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Por eso el resultado del análisis jurídico que han efectuado en el Perú, en España, en Estados Unidos, en Paraguay y Brasil es que solo existe una persecución política, de fines políticos y objetivos iguales, sin base legal que demuestre, genocidio, peculado, y toda la cadena de acusaciones como serpentina sin fin, que se procesan para dar la impresión de que se está “haciendo lo posible” por “hacer justicia”
Este es el gobierno de la fachada, del escenario donde se muestra lo que conviene porque la realidad es otra, es tan fea que no quieren verla ni ellos mismos. No tienen programa, no tienen objetivos, no tienen políticas, no tienen nada y cacarean como gallinas todos los días, metiendo bulla y marchando por las calles, que es todo lo que saben hacer.
Si tienen un poco de dignidad reconozcan que su origen tiene sangre alteña, que su proceso está manchado de sangre y que parece que junto con el narcotráfico no tienen otro camino que la violencia. Por eso allí donde hay justicia no caben sus pedidos.

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