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viernes, 25 de septiembre de 2009

Jugando con Fuego titula Los Tiempos el reclamo formal de Argentina por el número excesivo de vuelos cargados de cocaína procedentes de Bolivia

“Para tener el control aéreo, nuestros hermanos argentinos implementarán en el punto fronterizo boliviano-argentino radares, según el compromiso asumido en la segunda semana del presente en Tarija”, dijo el viceministro boliviano de Defensa Social, Felipe Cáceres, como si se tratase de un anuncio rutinario, producto de un acuerdo bilateral ordinario.

Detrás de esa inocente declaración hay un desesperado llamado de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina que exige a su Gobierno haga algo para frenar los vuelos clandestinos que llegan de Bolivia con cargamentos de marihuana y cocaína.

Es otro elemento que se suma a la larga lista de factores que están haciendo de Bolivia, nuevamente, un “narco-país” ante los ojos del mundo, para vergüenza de sus ciudadanos que suponían haberse liberado de ese estigma y que son otra vez sometidos a humillantes revisiones en los aeropuertos a los que arriban en el exterior.

Mientras, en el país las fábricas de cocaína funcionan a toda chimenea; con abundante materia prima a la mano, hay para todos los gustos: desde mega laboratorios, con empleo de alta tecnología, hasta pequeñas instalaciones manejadas de manera rudimentaria y artesanal por campesinos, que han descubierto que esta actividad es mucho más lucrativa que la agricultura.

El caso de los valles cochabambinos es patético, al extremo que está a punto de provocar enfrentamientos entre pobladores de una misma comunidad: unos que protegen a los traficantes y otros que los combaten.

El régimen masista está jugando con fuego al minimizar el impacto del narcotráfico en las distintas actividades de la sociedad boliviana. Puede ser tarde cuando se decida a actuar…. si es que alguna vez lo hace. (nos ocupamos del tema algo más extensamente en http://porlapazcontralasdrogas.blogspot.com que usted puever pinchando aquí)

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