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jueves, 10 de noviembre de 2011

Mario Rueda Peña sagaz observador que fuera Ministro de Información con el Dr. Siles se plantea una serie de "INCOGNITAS" a propósito de la nueva relación con EEUU. habrá alguno que pueda responder con sinceridad?


Tras la firma del ‘acuerdo marco’ recientemente suscrito en Washington, Bolivia y Estados Unidos se encaminan a la recomposición de sus relaciones diplomáticas, que por causas que son de público conocimiento se habían degradado a nivel de consulados. Ahora recobrarán su rango de embajadas.
Tal acuerdo equivale solo a recuadro de tela en que lo genérico vela lo específico. En eso de “apoyar acciones eficaces de cooperación contra la producción y tráfico ilícito de estupefacientes, sobre bases de responsabilidad compartida”, por ejemplo, no hay referencia concreta a la modalidad operativa.
¿Volverá o no el Departamento Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) al país a cooperar con la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) en el combate contra este mal? Como el Gobierno anticipa que no, cae todo un misterio sobre los alcances reales de aquella ‘responsabilidad compartida’.
¿Cómo Bolivia y Estados Unidos combatirán de forma conjunta a un narcotráfico cuya producción, entre nosotros, alcanza ahora cifras sin precedentes? ¿La potencia del norte cumpliendo su parte, pero sin poner directamente las manos en el asunto? ¿Estados Unidos condicionará al retorno de la DEA la reposición del tratado que favorece a Bolivia con excepciones arancelarias a varios productos que exporta al país del norte?
En su declaración conjunta, ambas naciones se comprometen a profundizar y fortalecer sus relaciones en términos de total y recíproco respeto. ¿Evo y sus hombres no incurrirán más en esos ataques verbales a Estados Unidos que tanto perturbaban la relación bilateral? Otra de las interrogantes.
Al acuerdo marco, obviamente, tendrá que seguir un convenio bilateral en el que ambas partes de lo genérico pasen a lo específico en cada uno de los puntos de la declaración conjunta suscrita en Washington a nivel de vicecancilleres.
Claro que es posible que a plazo más largo o mediato ambos países intercambien embajadores, pero podría ser larga y difícil la ruta hacia un pleno entendimiento boliviano-estadounidense respecto a objetivos y modalidades operativas en cada uno de los puntos cruciales de la relación bilateral. Por ahora, el acuerdo marco solo deja incógnitas.

* Abogado y periodista

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