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domingo, 3 de febrero de 2013

si tan sólo dijera la verdad. si Evo dejara de mentir...sería otra la suerte de Bolivia. Mauricio Aira


Juan del Granado de cuya integridad doy fe, lo conocí en el bufette de su padre Hugo del Granado quién atendía los temas jurídicos de mi señor suegro Arturo Dabura contra la Familia Zimeri en Cochabamba, de Juan su padre decía que era hombre serio y muy estudioso. Alguna vez que hablé con Juan, advertí que no sonreía, que la severidad estaba en su carácter y que era muy disciplinado. Juan como abogado tenía delante suyo un gran futuro, de familia de juristas, heredó además de la fama, la tradición de notables "del Granado" que ocuparon puestos de honor en la magistratura. Qué lejos anduvimos todos de pensar en Juan como el campeón de la defensa de la Democracia en Bolivia, y más lejos todavía de verlo administrando con éxito un Municipio tan grande como el de La Pa, por un período tan largo y productivo.
No es deseo sin embargo, ahondar en la personalidad ni en la biografía de Juan del Granado que tiempo habrá para ello, el tema hoy está en su pedido de detención preventiva para el Sacha Llorentti, hoy Embajador ante la Organización de Estados Americanos, ante la acusación de un alto jefe policial, el general Oscar Muñoz de haber sido el masista Sacha quién ordenó la represión en Chaparina, aquel aciago 25 de septiembre del 2010.
Crimen de lesa humanidad se cometió en Chaparani contra cientos de indígenas que marchaban hacia la sede de Gobierno, organizados dentro del TIPNIS. Mujeres, niños y ancianos fueron apaleados, torturados, enmanillados, maltratados, a vista y paciencia de millones de espectadores, de tal manera que los propios responsables del Estado Mayor Policial y del Gabinete Ministerial y de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, y de a Iglesia Católica y de los medios de comunicación atestiguaron el extremo, injustificable, inaceptable del Gobierno que preside Evo Morales.
Este "crimen de lesa humanidad" y para ser tal, no tiene que dar muertos como resultado, se diferencia del otro más escandaloso cometido por el mismo equipo represor del régimen, me refiero a la masacre del Hotel Las América en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra el 16 de abril de 2009, en que no fue negado por Evo Morales, quién a las pocas horas, con la sangre "entre las manos" para decirlo de modo expresivo, voló a Cumamá donde ante Raúl Castro, Hugo Chávez y los medios declaró que personalmente dió la orden al Vicepresidente García Linera que instruyera el operativo al Director de la Policía. El resultado fue el asesinato de tres personas, y la detención de dos testigos, parte integrante del grupo de Eduardo Rózsa Flores. O sea, en éste caso, la locuacidad del Jefe de Estado, nada menos en un escenario extranjero, que le hizo formular tal explicación pública.
Talvez con la experiencia del Hotel, Evo Morales negó su responsabilidad en la masacre de Chaparina. Su segundo al mando del operativo, entonces ministro de Gobierno, Sacha Llorentti, también lo negó, y lo negaron sucesivamente los otros responsables del mando jerárquico. En algunos casos, negar a sabiendas de no ser verdad, es simplemente un acto tácito de MENTIR. Dos ingredientes firmes, descubren la mentira. El primero, no del todo valorado en su extraordinario testimonio de verdad, el de Cecilia Barrón, entonces ministra de Defensa, que renunció ipso-facto, a su alto cargo en total desacuerdo. Entonces dijo "Así no señor Presidente. No es así como debemos proceder". El segundo es el testimonio muy claro y que no admite duda del jefe policial Muñoz al que se refiere Juan del Granado, quién descubre además, que este testimonio no fue mencionado en el informe de los fiscales que documentaron el caso Chaparina.
Ahora bien. Guiado por sus conocimiento jurídicos Juan del Granado le pide al Jefe de Estado que no obstaculize que Sacha Llorentti sea incluído de nuevo en la investigación. Que sea detenido en forma preventiva. Que en este caso existe claro riesgo de fuga. Bastaría que Sacha pidiese asilo en Cuba, en Venezuela, en Irán y se perdería un testigo casi imprescincible en el Juicio por este delito de lesa humanidad. Evo Morales ya puntualizó, "dijeron que había muertos y no pudieron presentar ninguna prueba" en efecto, en aquel momento no hubo ningún fallecido, los muertos se dieron más tarde como efecto de golpizas, de maltratos, de persecusiones, pero ese es otro asunto. Porque no hubo muertos, a Evo Morales le pareció asunto de poca muerte y se desentendió del caso, que no deja por ello de tener todas las agravante de un atropello y violación flagrante contra los Derechos Humanos.
La declaración de Juan del Granado contiene un último elemento. Que en los sucesos del 25 de septiembre existen Jefes Militares y Ministros que están involucrados y que el Presidente debería dejar de encubrirlos. Finalmente desafía a EM, a decir si él ordenó el operativo. A este párrafo va dirigido nuestro título. Si EVO dejara de mentir, si por una vez dijera LA VERDAD, otro sería el destino de su Gobierno. Claro que no dirá la verdad, claro que la mentira continuará imperando y por tanto Evo Morales secundado por esos ignaros y oscuros abogados que le secundan, que forman la brigada de los que obedecen ciegamente la consigna de "metéle nomás" igual que Fernando Rivera, Dennis Rodas ambos en la cárcel de Palmasola, lo que dará por resultado que un manto de falsedad, viruseará, infectará el episodio hasta que, la Justicia pueda establecer la verdad. Y esto llegará más pronto que tarde.







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