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jueves, 3 de septiembre de 2015

el control del masismo en la Legislativa impedirá que la oposición frene la postulación seguida de la reelección de Evo, que prácticamente está lanzada aunque se prevee un referendum que también ganará por acción del Tribunal Electoral. qué le queda al pueblo que no sea "la desobediencia civil?" el texto de El Deber. enérgico. claro.

El oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) ha puesto en marcha el operativo para concretar la reelección del presidente Evo Morales a través de una reforma constitucional y un referéndum en 2016. De esta manera, el oficialismo ha resuelto renunciar definitivamente a la posibilidad de una alternancia en el poder, bajo el argumento de que un cambio de esta magnitud significaría un reemplazo en el modelo político y económico vigente desde 2006. “Con el neoliberalismo nunca hubo alternancia”, dijo Evo Morales.

La agenda del MAS pretende abrir la Constitución a través de una consulta popular para modificar el artículo 169 de la Carta Magna que impide al actual mandatario postularse a un nuevo mandato en 2020, cuando termina el actual periodo. Hay que recordar que el presidente Evo Morales fue electo por primera vez en 2005 con un 54% de los votos, por lo que se convirtió en el primer presidente de origen indígena tras asumir su primer mandato el 22 de enero de 2006. El 6 de diciembre de 2009 se celebraron unas nuevas elecciones presidenciales, en las que logró la reelección con el 64,2% de los votos y reasumió la Presidencia el 22 de enero de 2010.

Con la aprobación de la nueva Constitución en diciembre de ese mismo año, Morales consideró que el primer mandato no debía contabilizarse, ya que formaba parte de otro país y que todo comenzaba de nuevo con el Estado Plurinacional. El 12 de octubre de 2014 ganó con un amplio margen las elecciones presidenciales, con lo cual gobernará hasta el 22 de enero de 2020 en su tercer mandato efectivo. En total, el jefe de Estado boliviano sumará 14 años en el poder. En ese marco, la alternancia se ha esfumado del escenario boliviano con graves consecuencias para la democracia. La concentración del poder en pocas manos y la consolidación de un modelo hegemónico no hacen más que traer mayores márgenes de autoritarismo, falta de transparencia y nulos equilibrios de poder.

La oposición ha anunciado que articulará todas las medidas posibles para frenar estas iniciativas. Sin embargo, el control que el oficialismo tiene de la Asamblea Legislativa hace prácticamente imposible esa iniciativa. Las consecuencias de este peligroso proceso no hacen más que generar preocupación en amplios sectores de la sociedad que observan los altos grados de poder sin control real que tienen las actuales autoridades. Es que sin alternancia, no hay democracia. Sin alternancia, el autoritarismo y la corrupción se transforman en el amargo pan de cada día

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