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martes, 15 de noviembre de 2016

sentar soberanía o cuidar las fronteras es el primer deber del Gobierno. en Sabaya se ha comprobado que el Alcalde se puso del lado de lo ilegal. o sea apoyando al contrabando y ocultando los productos ante la Aduana. "ha sido una prevención dice la Jefa de Aduana. seremos fuertes, lo cierto es que, la mercadería como "por arte de magia" no estamos para juegos "la Ley se debe cumplir" reclama El Deber y no es para menos.

La pequeña población altiplánica de Sabaya, en el suroeste de Oruro, se negaba a cumplir las leyes del país al proteger cargas de contrabando en la mayoría de sus casas. La Aduana abusó de la palabra ‘ultimátum’ en sus mensajes al alcalde y pobladores de Sabaya, hasta que, pasadas dos semanas de asedio militar, el pueblo aceptó entregar la carga de contrabando que reclamaba la Aduana.

La espera de las autoridades fue demasiado larga, a juzgar por la ‘basura’ que, según la Aduana, entregaron los pobladores en lugar de la mercadería que supuestamente estaba en los camiones refugiados en el pueblo. Nadie se explica cómo desapareció esa carga. Se hablaba de 50 camiones y solo encontraron ocho, pero casi sin mercadería. Ha sido una burla de personas que viven de la actividad del contrabando desde hace mucho tiempo, según dicen las autoridades.

La Aduana tuvo otro problema en octubre. Las alcaldías de los valles mesotérmicos de Santa Cruz no aceptaron que los autos ilegales (‘chutos’) que circulan en sus calles sean decomisados. El acuerdo dice que si esos motorizados están en el interior del país, no pueden ser decomisados por la Aduana, que tiene tuición para impedir que ingresen, pero solamente en la frontera. La Aduana aceptó que los chutos sigan operando y que a partir de ahora se ocupará, en la frontera con Chile, de que no sigan ingresando al país.


El Estado boliviano está mostrando gran debilidad al tolerar hechos como este, en el que una región comprendida en el territorio nacional no acepta las leyes del país. Los ajusticiamientos que se dieron en la población de San Matías, en el mes de octubre, están bajo investigación, aunque los policías a cargo admiten que los pobladores han decidido guardar silencio sobre esos hechos.

Algo similar ocurre con las regiones donde predomina el cultivo ilegal de la coca y las amplias zonas por donde salen los subproductos de la hoja hacia el exterior, una geografía que abarca casi todo el país y que incluye a San Matías. En Colombia o Perú existen regiones controladas por grupos terroristas donde las fuerzas armadas no pueden ingresar, salvo que sea en son de guerra. En Bolivia no existen ese tipo de regiones ocupadas por grupos armados, pero se dan los hechos que estamos mencionando, donde la soberanía nacional no se respeta. Las leyes están en suspenso en varios lugares del país. Un Estado no puede permitir eso. Las leyes deben ser para todos

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