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viernes, 9 de enero de 2009

son ampliamente conocidos: alfredo rada, juan ramón quintana, walker san miguel, los cocaleros, los ponchos rojos y su comandante garcía linera

Los asesinos andan sueltos

En Bolivia la violencia engendrada por el gobierno y sus Ponchos Rojos ha contagiado a todos los sectores sociales y está ensangrentando diariamente al pueblo boliviano. Empezando con el presidente que aceptó las ametralladoras de su amigo Chávez, las mismas que le permiten lanzar sus amenazas asesinas, es complementado con los agresivos mensajes del vicepresidente que estuvo 5 años en la cárcel por acciones terroristas. Entre sus ministros, Alfredo Rada es autor de los muertos de la Calancha en Sucre, los de Huanuni y después de armar un complot contra un gasoducto en Tarija, culpó y arrestó a personas inocentes. De nada sirvió el informe de Transierra, certificando que el incendio se debió a un mal manejo de la válvula, porque este prepotente ministro actuó como un asaltante de caminos. El famoso Ministro Juan Ramón Quintana, tuvo que fabricar la masacre de Pando, para camuflar su grandioso, pero asqueroso contrabando de 33 camiones en Pando. Este ex militar es un sanguinario que elaboró un video y dirigió personalmente el asalto y el asesinato de varias personas. El Ministro de Defensa Walker San Miguel no quedó atrás, porque acaba de indicar que el discurso que el Presidente de la Corte Suprema de Justicia pronunció en la inauguración del año judicial, será su último discurso del Poder Judicial, por tanto nos preguntamos que pensará hacer este ministro con este poder, tal vez liquidarlos, secuestrar a sus miembros o confinarlos en Achacachi?
El Gral. Luís Trigo ex jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, tiene en su conciencia el apoyo militar que brindó para matar a personas civiles en Pando. También tienen su cuota los cocaleros de Evo Morales, que mataron a un estudiante públicamente, cuando asediaron Cochabamba en enero de 2007. Sin embargo los asesinos más despiadados e inhumanos son los Ponchos Rojos y sus aliados, que salvajemente quemaron a su alcalde en Ayo Ayo, torturaron y prendieron fuego a varios supuestos ladrones en plena estadio municipal de Achacachi. Como en el coliseo romano cuando la gente gozaba de ver a los leones destrozar los cuerpos de los cristianos, ellos lo hicieron en el coliseo de Achacachi, donde todos aplaudían y se burlaban de los que corrían en llamas pidiendo misericordia. Los dirigentes de CONALCAM y varios grupos de choques campesinos son asesinos en potencia, ya que apenas reciben las órdenes de Evo Morales, emprenden a balas contra jóvenes, mujeres y niños sin ninguna contemplación. El Comandante de la Policía Nacional también está incluido en este círculo de asesinos y todos saben que el último muerto de Patacamaya fue asesinado por una bala de fusil.
Hay que reconocer que el gobierno no puede encontrar mejor gente y como es cómplice de estos delincuentes, está ligado a ellos y debe encubrirlos. Sus personas de confianza deben por las mismas razones serle fieles “hasta las últimas consecuencias” o matar hasta el último ciudadano de Bolivia. Frente a estos astros criminales, los que matan para robar o los responsables de tantos accidentes fatales de transito, se perfilan como ángeles y son eclipsados por el gobierno. Varios de sus honorables diputados y senadores, así como un grupo de fiscales y jueces manejados por estos sangrientos malhechores, arriesgan sus cabezas porque deberán pagar pronto por sus crímenes. La pregunta es, que pasará después del próximo referéndum si gana el NO, en cuyo caso estos asesinos no podrán pisar los departamentos en los cuales fueron rechazaron en las urnas y no habrá ninguna escolta que los proteja, frente a un pueblo que se abalanzará sobre ellos, sin que nadie los detenga. Basta un muerto, para que ellos terminen incendiados, de acuerdo a su justicia comunitaria, porque realmente se lo merecen. Así gane el Si o el NO, el futuro del país se presenta muy negro y este será el color del luto, que miles de bolivianos llevarán por sus seres queridos que dieron su vida por la libertad. El voto conciente por el NO, podrá reducir las perdidas de vida, si bien estos asesinos no soltarán fácilmente su hueso y como perros rabiosos mostrarán sus colmillos a todos los que se les oponen. No es el momento para demostrar miedo, sino de enfrentar a los destructores de la patria con coraje y determinación. (autor Roberto Gonzáles Scott. fuente: www.hoybolivia.com)

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