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lunes, 30 de noviembre de 2015

tendrá que ir a Buenos Aires olvidando los desaires a Mauricio proferidos por Evo, que jamás creyó en la derrota del peronismo. así va la cuerda, se tira tanto que al final se rompe. y si Evo quiere los dólares por el gas, tendrá que aceptar la observación de Macri "no soy partidario de la reelecciones" que quedan sólo dos en Bolivia y en Nicaragua. en observación en todo caso.

Una de las primeras intervenciones públicas que hizo el presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, apuntó hacia Venezuela, criticando sin tapujos la violación a los derechos humanos que comete el régimen de Nicolás Maduro, motivo suficiente para sugerir la suspensión del Mercosur, instancia de integración que posee una cláusula democrática, así como sucede con la OEA, organismo que ha estado en manos de personajes del Socialismo de Siglo XXI que han ignorado lo sucedido en la región durante la última década. 

Al mismo tiempo que Macri fustigaba a Venezuela, anunciaba que su primera visita internacional será a Brasil para un encuentro con la presidenta Dilma Rousseff. Ambas declaraciones responden a un claro mensaje que indica que más allá de las ideologías, en Sudamérica existe un liderazgo ejercido por los más grandes del continente, lo que obliga a Venezuela a recorrer las posiciones que había obtenido en los últimos tiempos gracias a su diplomacia de los petrodólares que se ha venido abajo.

 Aunque no parezca, las recientes declaraciones del exembajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, disparan hacia el mismo lado, es decir a recomponer el liderazgo argentino perdido frente a personajes que se amontonaron alrededor de Venezuela. Y por si quedara alguna duda del efecto que ha tenido el mensaje de Macri, el presidente boliviano, Evo Morales, ha confirmado su asistencia a la posesión del nuevo mandatario argentino, el próximo 10 de diciembre.

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