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jueves, 29 de septiembre de 2016

retoma la pluma Karen Arauz sobre la ausencia de EM en la Firma de Paz de Colombia. la misma Cancilleria en un "nivel de incompetencia increíble" se encargó de especular y permitir la especulación, lo cierto es que Evo mostró, cada vez con mayor frecuencia su resentimiento, su fastidio, su bajeza incapaz de disimular y ahí estamos. la teoría de "la conspiración" sigue y ni siquiera "el sombrero de la Paco" puede tapar esta negrura (moral, claro)



NIVEL DE INCOMPETENCIA


Es frecuente que caiga en nuestras manos un texto al que le damos solo un  lugar en nuestro archivo. Pueden pasar muchos años sin que pensemos en su contenido y de repente un día, aparece oportunamente traído por nuestra memoria. Eso es lo que ha disparado, entre otras muchas razones, la ausencia de Evo Morales en  Cartagena en ocasión de la firma de acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las FARC.

Para tratar el tema con honestidad, hay que reconocer que la presencia del presidente en la cita, no es algo que a los bolivianos nos quite el sueño, aunque por supuesto, acostumbrados como estamos que salga volando (literalmente) cada vez que suena un cohetillo figurón por ahí, fue llamativo su notoria ausencia. Notoria sobre todo, por sus mismas declaraciones en tono lastimero y resentido que nosotros tan bien conocemos. Mirar para otro lado y mandar la conceptuosa nota, hubiera bastado.

El problema es que acá, esa característica humana indispensable que se llama amor propio, no está en el vocabulario oficialista, más que para casos donde el concepto no encaja para nada. Existen extraños seres que prefieren sacarse un pedazo de lengua de un mordisco antes de hacer un plañidero reclamo ante una situación, que trasladada a la vida común se presenta con cierta frecuencia. Quien no ha sentido alguna vez una sensación de rechazo o mala onda, ante la falta de una invitación a la boda de quien se suponía un gran amigo y a quien jamás se pensaría siquiera dejar de invitar. Pero, las cosas a veces son así y no da para rasgarse las vestiduras y correr a las redes sociales a contarle a todo el mundo, lo mala leche que resultó ser el amigo que lo deja a uno vestido y alborotado.

La incontinencia verbal del Presidente, es indivisible de su personalidad y cuando los trapitos  sucios se lavan en casa vaya y pasa. Pero esta vez, buscando seguramente que el gobierno colombiano le dé más importancia al dolor por el golpe bajo a la autoestima  a su amigo Presidente,  que a la firma de la paz en sí, nos ruboriza a todos. Porque las redes sociales sobre todo y algunos presentadores de noticias de la televisión, se encargaron de especular en la más amplia gama de razones, que hizo que Evo Morales no estuviera en Cartagena. Desde que Kerry no quería verlo, hasta el temor que la verborragia presidencial pusiera en un brete al protocolo colombiano, pasando a versiones más pesadas como la sobreproducción de cocaína que se está dando en este gobierno. Y aquí una nueva conclusión. La Cancillería boliviana ha llegado a su nivel de incompetencia.

No es una conclusión muy sesuda de alcanzar. Si la Cancillería desplazó "un equipo de avanzada" para preparar la llegada del Presidente, hay algo que claramente no contiene. Si no hay invitación, a nadie se le ocurre tener un taxi en la puerta,  horas en la peluquería y maquilladora y  esperar hasta el último minuto cuidando no arrugar las galas, a esperar la ansiada invitación. Tanto la Embajada de Colombia en Bolivia, como su misma Cancillería, afirma que Evo Morales, si había sido invitado. Esperar, dadas las circunstancias, una llamada "personal de Santos, para darse por satisfecho, es una rasgo que, otra vez, los bolivianos sí estamos acostumbrados. Los niveles de egocentrismo, hacen rebalsar el sentido común. Porque afirmar que "todos los otros Presidentes" recibieron la llamada personal, es una sandez.

Acá claramente hubo una situación de incapacidad. Lo que no nos es para nada ajeno. La facilidad como las relaciones internacionales del país, demuestran su lado esquizoide, lo vemos por ejemplo, en relación al imperio a quien odiamos profundamente solo hasta el momento de dar saltitos de felicidad caminando por la Quinta Avenida  haciendo morisquetas y ojitos a los inversores gringos que no llegan.

Afortunadamente no hay nada nuevo  bajo el sol. Y surge Lawrence Peter con su iluminado Principio referido al nivel de incompetencia. Resume su pensamiento  lo que  "en cualquier organización jerarquizada, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia". Como bien apuntó el analista Alberto López, ya Ortega y Gasset (que es una sola persona y no dos como afirmó Cristina Kirchner)  aproximó la idea antes que Peter, cuando afirmó que: "Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes".

La administración pública boliviana, está en la mira. La falta de méritos y escasa capacitación, acerca el techo de la aptitud a alturas pigmeas. No hablemos del techo de lo judicial por que ese nivel sí que ya llegó a lo insólito. Y cuando se muestran tal cual se los trajo al mundo, la teoría de la conspiración, toma gran impulso. Es probable que un sombrero no sea suficiente. Por ahí ha llegado la hora de usar casco antes que su techo los aplaste.

Karen Arauz

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