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miércoles, 7 de abril de 2010

no existe medio independiente que aplauda la actitud de Evo de lanzar dardos en contra de los jueces electorales. de ello se ocupa nuestro Editor

“El Caudillo está furioso”

Mauricio Aira

La frase corresponde al diario El Día de Santa Cruz y la citamos aquí para referirnos a la actitud incomprensible del presidente y jefe del MAS que amenazó con emprender acciones legales en contra de las Cortes que administran el tema electoral en Pando, Beni, Tarija y Santa Cruz, con lo que se confirma aquel dicho bíblico “Dios ciega a los que quiere perder”

En efecto va de tumbo en tumbo Evo Morales desvelando su verdadero rostro y dejándose ver tal cual en su espíritu de mal perdedor, de venganza, de odio al opositor lo que además se ha corroborado con la acción intimidatoria dirigida contra el liderazgo de Santa Cruz de la Sierra al reactivar la maquinaria judicial que ha detenido, seguirá deteniendo a dirigentes de la comunidad oriental con el manido pretexto de ser “terroristas y separatistas” en el que ya nadie cree, porque sin embargo de los 12 meses transcurridos después del episodio sangriento conocido como “la masacre del hotel Las Américas” no se han ofrecido pruebas fehacientes que corroboren la tesis del Gobierno de tratarse de asesinar al Presidente y provocar la división de la República de Bolivia.

Morales aseveró que el comportamiento de las Cortes es delictivo y que su tarea es “defender el voto y emprender acciones penales contra las autoridades que juegan con la democracia” y pidió a la Comunidad Internacional intervenir en la revisión y recuento de los votos, olvidando que esa misma Comunidad cuyos veedores actuaron en todo el proceso dió por válidas las acciones de la Corte, citando su comportamiento y el del pueblo como ejemplar. Si se quisiera ver la opinión de los medios referente tanto a las elecciones como a la reacción presidencial encontraríamos los epítetos más variopintos en la nomenclatura de la crítica directa, sin ambages que se recogen del soberano convertido en juez supremo de los actos gubernamentales.

Tres años ha este cronista había utilizado la palabra “obstinado” para referirse a la conducta pública de Evo Morales. No todos estuvieron de acuerdo con el adjetivo por lo que hoy día ratifico el significado válido de quién es necio, terco, porfiado, caprichoso. Es decir la persona que quiere hacer su voluntad aunque esté equivocado. Que se empecina en ejecutar acciones a pesar de las razones en contra que pudieran existir.

Lo pinta de cuerpo entero aquella frase que pronunció orgulloso “Cuando mis subalternos me dicen que puedo estar actuando contra la Ley, les digo metéle nomás” los abogados resolverán la cuestión. En verdad bajo esta absurda premisa se han venido manejando los asuntos del Estado boliviano. Actuando primero y luego viendo, cómo se podrían tapar las fallas más garrafales con una legión de “legistas y picapleitos” al servicio incondicional de quién les paga su salario y algo más, no extrañe por tanto que encontrará uno que otro “jurista” dispuesto a enjuiciar a los Vocales de las Cortes, como enjuician a jueces, dirigentes políticos, ex autoridades, periodistas y ahora también a masistas (Del partido del Gobernante) que abandonaron al Jefe.

Lo que pudo haber sido una fiesta democrática, un principio de acuerdo para gobernar la Nación y armonizar las políticas desde La Paz al interior está siendo desechado. Una vez más la obstinación por la conducta propia subalterniza al colectivo y echa por tierra la feliz circunstancia de enderezar entuertos.

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