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lunes, 10 de noviembre de 2014

como todos sabemos Paulovich dice las verdades más claramente que otros analistas serios. que Evo, ni "Alvarito", ni el superministro de Economía están preocupados por la platita.ninguno de los nuevos ricos viven del gas o del estaño, viven de la producción y del tráfico de la cocaína. no pasa nada, mientras estamos "entretenidos con las elecciones, los narcos siguen fabricando y exportando con alegría y afan...qué dirán los interesados?

“Estás triste, negro, dime pues por qué, estando a tu lado tu negra adoradaaa…” Esa copla me la cantó mi pariente al verme triste y preocupado por la suerte de nuestro país ante la baja de los precios del petróleo, del estaño y de otros minerales en el mercado. Al notar que ni su copla ni su sonrisa mellaron mi tristeza, me dijo: “No se preocupe, ¿acaso ha visto preocupados a nuestro presidente, o al vicepresidente Alvarito, o al ministro de Minas o al de Economía ante la baja en los precios que a usted lo hacen lagrimear…? No, siguen rozagantes y risueños, el Evo se va a Italia, vuela a Viena y cuando se juntan cranean cómo harán el ‘chanchullo’ para las próximas elecciones, mientras el resto de sus partidarios sigue gozando de la ‘dolce vita’ en Bolivia. Traté de explicarle las razones de mi preocupación, porque desde niño sé que la felicidad o infelicidad de los bolivianos depende del petróleo y de los minerales. 


Macacha se puso seria y me pidió que la escuchase: “Sabe que en los pocos años que trabajo con usted, yendo y viniendo y conociendo en todas nuestras ciudades a los nuevos ricos que adquieren bellas casas y apartamentos en los nuevos edificios, me he dado cuenta de que ninguno de esos nuevos ricos viven de la exportación de nuestro estaño ni de nuestro gas ni de nuestro petróleo; viven de la producción y del tráfico de la cocaína, cuyo precio no se cotiza en la Bolsa de Nueva York; como usted ya es viejito no ve estas cosas, pero yo que soy chaskañawi, las veo más claramente. 

La baja en los precios no les hace mella ni inquieta a nuestros gobernantes, que saben que en Bolivia y su boyante economía no pasará nada mientras sigamos produciendo cocaína y la sigamos exportando bajo la vista gorda de países limítrofes”. La modesta cholita me mostró uno de los periódicos del país, el cual titulaba: “La droga confiscada en 10 meses supera la incautada en 2013”. Me dijo: “Eso quiere decir que mientras millones de giles estuvimos ocupados en las elecciones, los narcotraficantes bolivianos y extranjeros fabricaban y exportaban con alegría y afán, igualito que hoy”

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