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sábado, 14 de julio de 2007

Crece el rechazo por la guerra

Los corresponsales de la prensa sueca en Estados Unidos son generalmente fieles a lo que ocurre dentro de la política norteamericana y sus despachos confiables si comparamos con el texto que suelen ofrecer los de Francia, Inglaterra, Alemania e incluso Rusia, así Britt Marie Mattsson principal articulista del Correo de Gotemburgo acaba de suscribir su último despacho mostrando el descontento de los republicanos "que le han dado las espaldas a George w. Bush y votaron en contra aliándose a los demócratas con un resultado único 223 en contra de la prolongación del conflicto, y sólo 201 a favor. Destaca la periodista que entre los votantes por la continuación de la guerra estuvieron 10 demócratas mientras que por el regreso de los soldados votaron varios partidarios del ocupante de la Casa Blanca.
Cuando el Congreso votó por la Guerra en el 2002, lo hizo autorizando al Presidente el uso de tropas en el entendido que Hussein poseía armas químicas que hubieran puesto en peligro a la humanidad. No significó de ninguna manera un permiso ilimitado del uso de la fuerza de las armas, destaca el despacho. Bush interpretó aquel pronunciamiento como un permiso indefinido y se lanzó la guerra sin tener pruebas de los químicos. La confrontación entre el Congreso y el Gobierno prosiguió desde entonces, hasta que los demócratas ganaron las elecciones como respuesta a la desaprobación por los electores de las acciones de guerra.
Los representantes y los senadores están consientes del mandato recibido para mostrar su disconformidad con la política empleada hasta ahora, y del riesgo de destituir al presidente, como también al vicepresidente si acaso no se impone una variante en los procedimientos en este período de un año que resta para la conclusión del mandato de Bush.
La Mattsson menciona las dificultades financieras que confronta el precandidato republicano a la presidencia John McCain como veterano del Vietnam, lo que se debe interpretar como una negativa a continuar con la misma actitud de Bush, en una ocupación ya demasiado prolongada.
Cuando Bush se refirió al tema, los periodistas convocados a la Sala de Prensa de la Casa Blanca por un momento creyeron que el Presidente hablaría del calendario de retiro de las tropas, pero no fue así, Bush insistió como de costumbre "no son los políticos de Wáshington que decidirán cuándo regresan los soldados, son los generales los que tienen la palabra". Habló de una agenda de 18 puntos que condiciona la continuación del tema de Irak, del que apenas se han cumplido 8, 10 están en ejecución, "lo que puede tomar tanto tiempo, como el que ha pasado". Finalmente Bush dijo que es la hora de luchar contra Al-Qaida y que para ello se ha doblado el precio por su cabeza (recompensa por la captura de Bin Laden). Concluye su despacho la corresponsal "Al Qaída no dio señales de actividad en Irak antes de la guerra, si hoy está presente se considera que se debe a la situación caótica que la guerra ha generado allí.

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