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sábado, 14 de julio de 2007

"La Constituyente esta muerta.Nació muerta"

Alfonso Gumucio golpea con la palabra como con una espada. Su verbo no admite réplica y sablea con estocadas maestras a la Asamblea que estaría viviendo sus últimos días. Reproducimos aquí un trozo de todo el artículo aparecido hace algunas horas en Bolpress:

Como sucede en el Congreso, no es de extrañarse que los asambleístas se
aferren a su curul. La paga es buena, y mientras más dure, mejor, de ahí la
necesidad de prolongarse en el tiempo. Cada mes eso le cuesta al Estado (es
decir a los bolivianos), la friolera de 9 millones de bolivianos, es decir, más
de un millón de dólares. Ojalá todos los asambleístas siguieran el ejemplo de
los potosinos, que han anunciado trabajar sin honorarios en caso de extenderse
los plazos hasta fin de año. (Claro que ya conocemos estos “anuncios” que en
Bolivia rara vez se cumplen: Evo Morales criticó los gastos de presidentes
anteriores, y anunció “cero” gastos reservados, pero él ha gastado hasta ahora
más que nadie en sus viajes dentro y fuera de Bolivia.)
En cualquier caso,
le correspondería al Congreso de la República cambiar la ley por una mayoría
de dos tercios. Pero al final, eso poco importa, pues la Asamblea
Constituyente ya ha fracasado, está muerta. Nació muerta. El fracaso de la
Asamblea Constituyente estaba cantado hace muchos meses, y la principal
responsabilidad de ese fracaso, es del MAS. La historia los juzgará por ello.
A lo largo de este año de existencia de la Asamblea Constituyente, el MAS ha
sido el principal obstáculo para el avance. Su afán por arrollar con aplanadora
lo ha llevado a bloquear la asamblea o a hacer trampa. No ha habido peor
enemigo de la deliberación y el diálogo que el MAS. El autoritarismo del
gobierno ha sido el principal freno.

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