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martes, 3 de julio de 2007

La estrategia del "terrorismo latente" porqué y para qué

Manuel Freytas nos sorprende otra vez con la agudeza de sus análisis en un periodismo de desinformación, opuesto a la versión oficial de los grandes medios que dominan el mundo de la comunicación, nos explica el porqué Estados Unidos y Gran Bretaña se pusieron de acuerdo para recordarle al mundo, cada cierto tiempo que el terrorismo existe y que es necesario combatirlo. (Leér más en www.iarnoticias.com)

El gran movimiento de piezas que EEUU y Gran Bretaña vienen realizando desde el año pasado con las "alertas" y denuncias de planes "terroristas" se orienta básicamente a reinstalar el "peligro del terrorismo islámico" en Europa y EEUU, a modo de preparación de las nuevas agresiones militares planificadas en el Medio Oriente, principalmente contra Irán, Siria, Líbano y Gaza. La nueva psicosis desatada en Gran Bretaña y Europa con los "ataques terroristas frustrados" forman parte de ese plan operativo.

Por Manuel Freytas (*)

Desde agosto del año pasado, cuando en Gran Bretaña se abortara un "plan para estallar aviones en vuelo", el M16 británico, aliado estratégico del eje de inteligencia CIA-Mossad, viene alertando constantemente sobre un nuevo "inminente ataque en Londres", de igual manera que los servicios franceses e italianos lo hacen alertando en ciudades europeas sobre posibles atentados.

Desde agosto de2006 hasta aquí, los servicios británicos y Scotland Yard han venido realizando anuncios constantes (casi mensuales) de desmantelamiento de "ataques terroristas" antes de que ocurrieran, mientras que en EEUU y el resto de Europa las "alertas terroristas" y las "amenazas de ataque" (sin que nunca sucedan) se mantienen regularmente casi como una actividad burocrática.

Más allá de la psicosis constante (y periódica) mantenida con los "ataques abortados" y las "amenazas", el último "ataque terrorista real" en Europa fue el del 7 de julio de 2005 en Londres donde murieron casi 60 personas, que le sirvió a Blair y a los gobiernos europeos para instalar duras legislaciones "antiterroristas" y realizar sistemáticas cacerías de inmigrantes sospechados de "terrorismo islámico".

Desde el 11-S hasta aquí la leyenda mediática de los ataques "terroristas" de Bin Laden y Al Qaeda sirvieron para justificar una nueva "doctrina de seguridad nacional" que tiene al "terrorismo internacional" y a las "dictaduras del eje del mal" como el justificativo esencial de las "guerras preventivas" que la maquinaria militar norteamericana lanzó tras los atentados de Nueva York para apoderarse de mercados y de recursos naturales, principalmente petróleo.

También le sirvieron a Bush y a su administración para (argumentando la "guerra contra el terrorismo") invadir Irak y Afganistán, ganar las elecciones en 2004, y crear una nueva versión de la Ley Patriot "antiterrorista" para cazar y perseguir enemigos internos.

El espionaje ilegal lanzado por la administración Bush tras los atentados del 11-S en EEUU -posibilitado por la nivelación planetaria de la "guerra contraterrorista"- ya se está aplicando en la mayoría de los países centrales y también en los dependientes, principalmente en América Latina, donde los gobiernos y ejércitos mantienen convenios y acuerdos de cooperación con el Comando Sur de EEUU para combatir al terrorismo.

Históricamente, las advertencias de ataques "terroristas" denuncias de "ataques frustrados" (como el Gran Bretaña en las últimas horas) y las alertas de "máxima seguridad" (como las que ya rigen en Europa y EEUU) así como una revitalización y profundización de los "planes antiterroristas" (como se está haciendo en España, Francia e Italia) dan una nueva cuota de credibilidad al escenario de la "guerra contra el terrorismo" lanzada tras el 11-S en EEUU.

Estos anuncios de descubrimientos de "complots" o "planes terroristas", a los que a veces se agregan las "amenazas", a través de los clásicos "videos",de Bin Laden y Al Qaeda, forma parte del bagaje casi burocrático del mantenimiento de la "guerra contraterrorista" lanzada como nueva lógica de conflicto mundial tras el 11-S en EEUU.

La conformación de acuerdos militares y de "planes contraterroristas" por parte de esos Estados, aseguran, a su vez, que los complejos militares y la industria de la guerra (venta de sistemas y armas para combatir el "terrorismo") sigan funcionando a full movilizando tecnología de punta y capital financiero con asiento en la catedral de Wall Street.

Tras cada aparición "terrorista" se reafianza la "guerra contraterrorista" de Bush en el planeta, y los países capitalistas sionistas la utilizan para sus propios intereses de control interno.

Bien mirado, el uso "multifunción" de Bin Laden y el "terrorismo islámico", excede las fronteras de EEUU y se convierte en lógica esencial de preservación política, militar y económica del sistema capitalista en su conjunto.



Con la "era Bin Laden" el "terrorismo" suple a la lógica del dominio por medio de la guerra militar convencional y sirve como justificación global de las políticas de sometimiento y control social aplicadas por el sistema capitalista trasnacional con EEUU a la cabeza.

Reunido a mediados de septiembre de 2005 en el marco de la 60 Asamblea General, el Consejo de Seguridad de la ONU, y en un claro aprovechamiento político del 7-J en Londres, aprobó dos resoluciones de forma unánime haciendo un llamamiento a los Estados a reforzar la "guerra contra el terrorismo", tal como lo impusieron en agenda EEUU y Gran Bretaña.

EEUU y Gran Bretaña, por medio de la "psicosis terrorista" disparada constantemente con nuevos "alertas", dispositivos de seguridad en aeropuertos, y denuncias de atentados en aviones, o de planes descubiertos antes de ejecutarse, mantienen la vigencia del "peligro terrorista islámico" como neutralización a sus derrotas en Medio Oriente.

Gran Bretaña, el gran aliado de Bush en el uso y aprovechamiento de la "amenaza terrorista" dio una dimensión continental a la amenaza del terrorismo islámico, convirtiéndose en un disparador de amenazas y complots que tratan de demostrar que Europa en su conjunto enfrenta un riesgo "real" y "persistente" de un ataque devastador por parte del "terrorismo islámico" ramificado en "Al Qaeda", incluyendo el uso de armas nucleares.

Como consecuencia de esta política de recreación constante de la "amenaza terrorista" - recreada a escala planetaria por las grandes cadenas mediáticas- la "guerra terrorista" se ha constituido en la principal hipótesis de conflicto de los gobiernos del mundo.

La nueva revitalización de la "guerra contraterrorista" que comenzara el viernes pasado, con epicentro en Londres, busca producir una compensación y argumentos para justificar nuevos ataques contra el mundo islámico, tras el traspiés militar israelí en Medio Oriente y el fracaso militar de EEUU en Irak.

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