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miércoles, 18 de junio de 2008

ante la falta de alimentos y el aumento del precio del pan

Pan y circo o sólo circo sin pan.
Mauricio Aira

Calígula lo puso en práctica en su corto período impercial cuando se gastó más dinero en Roma que ningún otro. Calígula vació las reservas de trigo que el sistema imperial acumulaba en Egipto, suministrándoselas a la población casi en forma gratuita. Calígula repartió dinero a manos llenas entre los oficiales de su ejército el cual era derrochado en sesiones de juego, sexo desenfrenado y borracheras. Organizaba festivales en honor a sus dioses y juegos de circo con las famosas cuadrigas (carrera de caballos) apostando gruesas sumas. Tanto derroche provocó que en menos de cuatro años los recursos del imperio se hubiesen terminado. Calígula con sus desenfrenos a todos los niveles, asesinatos y chantaje a senadores, patricios y hasta familiares nombró Cónsul de Incitatus a su caballo que aseguraba “ser su mejor amigo”, el pueblo le tenía miedo y cerraba los ojos ante sus iniquidades porque Calígula le ofrecía pan y circo, sin embargo el mal uso de los recursos del Estado y el derroche desenfrenado aceleró el proceso que concluyó con su asesinato cometido por la propia guardia de corps (guardaespaldas) y el nombramiento de Claudio cojo viejo y tartamudo pariente suyo que sin embargo era historiador y le cortó el chorro a la política de “pan et circenses”.

Pan y circo para el pueblo representa una idea de Nerón que potenció el circo para crear placer y diversión para el pueblo distrayéndolo de los graves problemas internos que erosionaban al Imperio y que más tarde lo atomizaron y destruyeron totalmente.

En nuestros días en lugar de fieras salvajes que se comen a los cristianos o gladiadores que se matan entre sí compitiendo en crueldad y sangre fría, el circo constituye el fútbol “deporte de multitudes” del que echan mano todos los gobiernos, especialmente los que no pueden ofrecer pan en la cantidad y el precio accesibles a la mayoría. Veamos el ejemplo de Colombia donde Alvaro Uribe moviliza al Estado para obtener la sede del mundial en 2014. A pesar de la emoción que causa la pasión por el fútbol a veces el hambre es mayor y no justifica la inversión de tantos recursos en el deporte en lugar de disminuír la pobreza. La crisis política que está a punto de estallar en Bolivia se ve amenguada por la dedicación personal del Presidente al fútbol, y resulta siendo condenable el uso político del tema “debemos al presidente que se pueda jugar en la altura”, “el presidente es el jugador número uno” y siguen las encuestas, lo que significa que se está dando el pueblo circo, pero y el pan? En la misma tesura está la campaña “Presidente campeón” y la promoción de determinado equipo como símbolo del éxito y del poder. (Lo hicieron a menudo en Brasil, Argentina e Italia porqué no también en Bolivia?

De vuelta a Roma que se consideró “el pueblo rey” ansiaba tan sólo dos cosas pan y juegos. El pan al que se refiere el historiador Juvenal es la annona, el pan subvencionado por el gobierno de la ciudad porque todos los ciudadanos romanos tenían derecho a la manutención gratuita. La subvención consistía en vender trigo a un precio por debajo de su costo. La idea fue de Cayo Sempinio Craso populista que ascendió en la aceptación del populacho llenándoles la panza. Hoy siglos después ocurre lo mismo. Los ejemplos están a la vista. La cosa es mantener al pueblo distraído, que no piense en la política, ni en los políticos, en los funcionarios del régimen ni en los problemas colectivos. Como el circo es caro, se inventan y recrean espectáculos, las marchas, las tomas, los asaltos en una extraña combinación de folklore y violencia. (Asaltos al Congreso, Viru-Viru, Constituyente, etc.) Hemos visto que muchos de éstos “circos o demostraciones” tienen su ingrediente de sangre y crueldad (Linchamientos. Sacrificio de animales)

Julio César el más popular de los emperadores mandaba distribuír trigo, o venderlo muy barato a los más pobres a unos 200 mil beneficiarios con precios subvencionados. Aureliano uno de los últimos emperadores refinó la medida y llegó a repartir hasta 600 mil panes a un colectivo de 300 mil pobres, dos por dia, pero llegó la hora de la verdad, se restringió el reparto a un pan por día, luego había que pagarlo y finalmente se suprimió la subvención porque el Tesoro se quedó vacío. Entonces el pueblo ya no apoyó al Emperador. Esa vieja fórmula de los emperadores más corruptos parece haber entrado en vigencia hoy, se subvenciona el precio de ciertos comestibles y se regulan los precios por debajo del costo, a pesar de ello el pan ha subido de precio y por una marraqueta se paga 60 centavos como nunca antes en la historia de Bolivia.

Cuando sube el precio del pan, suben todos los demás alimentos porque el pan es para ricos y pobres, para chicos y grandes para sanos y enfermos. El “pan nuestro de cada día” no puede faltar en ninguna mesa y cuando las amas de casa no tienen dinero para comprarlo empieza el hambre que ya sabemos es muy mal consejero. Lo irritante es que el Tesoro subvenciona una abusiva y atormentadora propaganda por radio y tv mostrando precios falsos y la existencia de leche, carne, verduras en abundancia. Tratar de ocultar la incapacidad de gestión sin ofrecer soluciones a los problemas latentes, aunque cada día aumenta el desencanto y sólo va quedando el circo sin el pan. Resta conocer cuánto tiempo soportará el pueblo la falta de pan o de dinero para comprarlo. El hambre no espera aunque el circo continúe.

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