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miércoles, 23 de febrero de 2011

listado de fallas garrafales de Evo que le restan seriedad, lo muestran mentiroso y pendenciero. nulo en la economía. descalifica como presidente


as encuestas están confirmando la sensación generalizada que existe en el país sobre el deterioro de la imagen del Gobierno del presidente Evo Morales, partiendo de la desaprobación de su política económica.
El último trabajo hecho para medir este cambio brusco en las simpatías de los bolivianos estuvo a cargo de radio Fides, con resultados que fueron leídos por su director, el sacerdote Eduardo Pérez Iribarne.
Lo valioso de esta encuesta es que fue hecha en los barrios populares de la ciudad de La Paz, conocidos como las laderas, además de otras zonas de barrios conocidos.
Que un gobierno apoyado por 64% de los votos hace apenas un año sea criticado en su política económica por 73% de los encuestados, o que el presidente Morales haya recibido el segundo puntaje más alto como personaje “mentiroso”, es sorprendente.
Lo revelador de esta encuesta, aparte de las cifras del catastrófico derrumbe de la popularidad del presidente y de su Gobierno, es que hay un alto porcentaje de encuestados que aprobarían ajustes graduales de los precios de los carburantes. Revelador pero también curioso porque viene a confirmar las cifras que proporcionó el vicepresidente Álvaro García Linera sobre el presunto apoyo de la gente a los “mini-gasolinazos”.
De todos modos, se trata de una medición interesante. Revela que en este momento los encuestados preferirían votar por Juan del Granado en 39%, por Samuel Doria Medina en 20% y por Evo Morales en 17%.
Por otro lado, la imagen externa del Gobierno también se ha deteriorado de manera alarmante en las últimas semanas.
Quizá sea entretenido causar reacciones de molestia en Santiago de Chile o en Asunción, pero no parece correcto que un gobierno tenga como comportamiento permanente el lanzar provocaciones a los vecinos.
En este momento, el gobierno paraguayo está esperando una disculpa del presidente Morales por su afirmación de que los gobiernos que dan asilo a los perseguidos bolivianos son también corruptos.
Las afirmaciones sobre la delicada negociación con Chile son hechas con tan alto grado de torpeza, que se convierte en otro elemento perjudicial para el diálogo bilateral.
El canciller David Choquehuanca dice que la negociación con Chile se hará por los medios diplomáticos y no por los medios de comunicación. Pero da la impresión de que esa política no ha sido consultada con el presidente Morales, quien es el causante de las dificultades que han surgido en ese diálogo, con sus alusiones a la recuperación de Atacama.
El cónsul de Bolivia en Chile también parece ajeno al estilo de Choquehuanca, pues hace aparatosas apariciones y declaraciones sobre supuestos cambios en la jerarquía a cargo de las Relaciones Exteriores.
Quizá ha llegado el momento en que el Gobierno nacional comience a tomar las cosas con más seriedad. La política económica es una larga lista de desaciertos, la política exterior es un campo de práctica libre de errores, todo el “proceso de cambio” parece inmerso en una gran confusión.
Y a ello se suman las discrepancias que existen en el seno del Gobierno, discrepancias que han dejado de ser secreto.
El país está exigiendo algún grado de seriedad en el manejo de sus destinos y de la cosa pública.