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sábado, 14 de abril de 2007

La Novia de Drácula (De IAR-Noticias)

Curiosamente, el hombre que preside el Banco Mundial, que tiene una cartera de préstamos de unos US$ 20.000 millones anuales, y maneja una plantilla de 10.000 empleados distribuidos en oficinas en más de 100 países, está al borde de ser expulsado de su puesto por haber fraguado un aumento de sueldo para su novia.

Este viernes, el Consejo Ejecutivo del Banco Mundial condenó a su director, el estadounidense Paul Wolfowitz, por haber dado a su novia -miembro del personal del organismo internacional- un ascenso que suponía un sustancial aumento de salario.

Wolfowitz es acusado de usar su cargo para enriquecer a su novia Shaha Riza, empleada del Banco, a través de un gran aumento de sueldo que violaba los protocolos internos.

Esto ocurrió poco después de que Wolfowitz pidiera disculpas en público, calificando de "error" la forma como manejó el asunto.

Tras una reunión que duró hasta altas horas de la noche, el consejo dijo que el director no sólo se hizo cargo de las negociaciones, sino que también le dio instrucciones detalladas a su personal sobre los términos del contrato.

Según el consejo, Wolfowitz nunca les informó sobre esto, y añadió que pronto tomará una decisión sobre qué hacer, si es que se deciden tomar medidas.

"Ojalá hubiera seguido mis instintos, y me hubiera mantenido fuera de las negociaciones", dijo Wolfowitz.

A Shaha Riza, una británica de origen libio que sale con Wolfowitz desde hace cinco años y es empleada del BM, se le ofreció un puesto en el Departamento de Estado de EE.UU. en 2005, poco después de que el actual presidente del BM asumiera su cargo.

Se la transfirió para que no quedara bajo supervisión de su pareja y evitar así cualquier conflicto de interés.

Pero el traslado implicó un aumento salarial de US$60.000 al año.
Wolfowitz dijo que está dispuesto a asumir cualquier "remedio" que proponga el Consejo Ejecutivo del BM, integrado por 24 representantes de los 185 miembros.

Un largo currículun

Hasta antes de ser nombrado presidente del Banco Mundial, en marzo de 2005, Paul Wolfowitz, y como segundo de Rumsfeld en el Pentágono, comandaba un grupo de funcionarios y tecnócratas de la derecha fundamentalista, en cuyas manos estaba el diseño y la ejecución de la política militar norteamericana.

Wolfowitz (junto Rumsfeld y Cheney) fue el principal instigador de la invasiones a Irak y Afganistán tras el 11-S, y uno de los principales impulsores del llamado proyecto estratégico de "remodelación del Medio Oriente", que tiene en los ataques militares a Irán y Siria, su columna vertebral.

El hoy presidente del Banco Mundial fue el creador (junto a Rumsfeld y Cheney) de la disuelta Oficina de Planes Especiales desde donde se "fabricó" la argumentación justificatoria de la invasión y ocupación de Irak.

Siempre estuvo señalado como uno de los principales operadores de las empresas del lobby judío que actúan en el negocio de las guerras y de la "reconstrucción", y se lo sindicó como uno de los más firmes impulsores de las técnicas de tortura en la prisiones iraquíes de la ocupación.

Durante el primer tramo de la administración Bush, Wolfowitz fue una pieza central entre el núcleo de expertos y tecnócratas que manejaban las estructuras estratégicas del Pentágono (la guerra) y de la Casa Blanca (la política exterior) y que provenían principalmente del lobby sionista de Israel, la derecha cristiana, los think-tanks, las fundaciones y los grandes consorcios mediáticos -diarios y cadenas televisivas y radiales- que integran la logia empresarial contratista del Complejo Militar Industrial y los grandes consorcios financieros de Wall Street

El lobby, dirigido políticamente desde la Casa Blanca por el vicepresidente Dick Cheney, y liderado en la secretaría de Defensa por su entonces titular, Donald Rumsfeld, representa en esencia el interés de las armamentistas, las petroleras y los consorcios financieros y de servicios que operan contratos millonarios con el Pentágono estadounidense.

El "cerebro del lobby"

Como definición central, el lobby judío es una gigantesca maquinaria de presión económica y política que opera simultáneamente en todos los estamentos del poder institucional estadounidense: Casa Blanca, Congreso, Pentágono, Departamento de Estado, CIA y agencias de la comunidad de inteligencia, entre los mas importantes.

Cuando lo nombró presidente del Banco Mundial (institución financiera clave de la política exterior norteamericana controlada por el lobby judío)

Bush dijo de él: "Wolfowitz es un hombre de mucha experiencia. Ha manejado grandes organizaciones. El Departamento de Defensa es una gran organización, el Banco Mundial es una gran organización".

Después de planificar la invasión a Afganistán (bajo el pretexto de destruir a la red "Al Qaeda"), y de la ocupación militar de Irak (bajo el pretexto de terminar con las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein) Wolfowitz y los halcones norteamericanos, fortificados por la reelección de Bush, y contando con la sumisión de Europa a la "guerra contraterrorista", pusieron la mira en tres países claves: Siria, Líbano e Irán.

Las teorías conspirativas sobre Bin Laden y el "terrorismo amenazante" que sirvieron para justificar la invasión a Afganistán tras el 11-S, y luego la invasión a Irak, fueron elaboradas por Wolfowitz y su equipo de tecnócratas en la OSP, en vinculación directa con el Pentágono y las primeras líneas de la Casa Blanca: Cheney, Rumsfeld y Condoleezza Rice.

Desde allí el lobby construyó las principales teorías legitimadoras de la nueva invasión a Irak en base a informes falsos como lo fue, por ejemplo, la información provista a Bush sobre las armas químicas de Saddam, y sus presuntas vinculaciones con la organización Al Qaeda de Bin Laden.

El grupo de halcones militares y civiles pro-Israel planificó la invasión a Irak a partir de un principio sustentado en la "teoría de los bolos" del Oriente Medio, según la cual un golpe dirigido contra Irak podría derribar varios regímenes árabes del Medio Oriente.

En este principio abrevó el proyecto estratégico de "remodelación del Medio Oriente" que tuvo al actual presidente del Banco Mundial como uno de sus arquitectos principales.

Su "biblia" funcional se condensa en un documento del año 1996 titulado "Un cambio nítido: una nueva estrategia para asegurar el territorio nacional," escrito por el grupo JINSA para aconsejar al entonces primer ministro entrante israelí Benjamin Netanyahu.

La desmembración de Siria e Irak, en base a criterios étnicos o religiosos, siempre fue un objetivo prioritario para Israel, y la primera etapa de este proceso pasa por la destrucción del poderío militar de dichos estados y de los grupos de resistencia islámicos que hoy "desestabilizan" la ocupación militar de Irak.

Las ideas fuerza de "democratizar" a Irán y Siria "cierran" con el plan madre del sionismo judeo-norteamericano de atacar militarmente a esos países antes de que Bush deje el gobierno.

Ese proyecto siempre tuvo a Paúl Wolfowitz, el que fraguó un aumento de sueldo para su novia, como uno de sus cerebros históricos principales.

Hoy está a punto de ser jubilado por vulgar corrupto, un final indigno de sus pergaminos de genocida imperial con prestigio

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