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sábado, 23 de junio de 2012

El Día de SC. "evo cabrón...el pueblo está emputado" un estribillo que coreaban miles de policías rebeldes en sus protestas de las últimas horas (segmento)


Violencia a media cuadra del Palacio Quemado. Lo que empezó hace una semana con un movimiento de las esposas de los policías en demanda de mejores condiciones salariales, culminó con la toma violenta del cuartel de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), a media cuadra del Palacio Quemado, y el saqueo de varias sedes policiales en el marco de un verdadero motín a nivel nacional.
"¡No tenemos miedo, carajo... no tenemos miedo, carajo!" gritaban los policías vestidos de civil, mientras saqueaban las oficinas del Tribunal y de la Dirección Nacional de Inteligencia. "Evo cabrón, el pueblo está emputado", coreaban otros, mezclando consignas salariales con gritos de abierto rechazo al gobierno del presidente Morales.
La furia de los encapuchados aumentó cuando los amotinados encontraron en el interior del Tribunal Disciplinario centenares de latas de cerveza. "Aquí toman los jefes y a nosotros nos sancionan cuando apenas llegamos con tufo", declaró un policía a los periodistas.

Cuatro demandas. Cuatro son las demandas del sector que cumple su segundo día de motín en diferentes ciudades del país: incremento salarial, jubilación con el 100 por ciento de su salario, abrogación de la Ley 101 de Régimen Disciplinario y la creación de una Defensoría del Policía.
A estas demandas, el gobierno solo respondió a una, que es el incremento salarial con una propuesta gubernamental de 2.000 bolivianos, la cual, considera, es un aumento que supera los "últimos 14 años".
Detalles
Rebelión en 20 unidades y comandancias
Reclamo. El motín de policías de bajo rango, por reclamos salariales, se extendió ayer  a unas 20 unidades y comandancias en 10 ciudades del país.

Ataques. Unos 200 policías, vestidos de civil y con los rostros cubiertos, atacaron la Dirección Nacional de Inteligencia, donde también se halla el Tribunal Disciplinario de la Policía.

Reclamo. Los sublevados reclaman un salario mínimo de 2.000 bolivianos, casi un 70% más de lo que reciben (1.240 bolivianos), y también piden la jubilación con el 100% de sus salarios y la anulación de una ley que les prohíbe opinar públicamente.

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