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lunes, 10 de marzo de 2008

los policías toman sus armas en el conflicto



la crónica aparece en Los Tiempos. Rodolfo Goitia.


La propuesta de recategorizar a los guardias de seguridad física que sostienen una huelga de hambre, desde hace casi dos semanas, no convenció a los huelguistas que ratificaron sus amenazas de atacar hoy el Comando Departamental de Policía provistos de sus “herramientas reglamentarias” de trabajo. Aunque otra fración del Batallón desvirtuó la amenaza calificándola como “irracional y desesperada por un poco de atención”. Por su parte, José Copa Mormeri, jefe máximo de la Policía en Cochabamba, anunció que existen “órdenes superiores para proceder con la suspensión y proceso interno” contra quienes permanezcan replegados o actúen contra los intereses de la institución “verde olivo”, con motines o la toma de instalaciones, como advirtieron ya el pasado sábado los representantes de los huelguistas. Según un informe de la Policía, un gran porcentaje de los “replegados” percibe salarios superiores (hasta en un cien por ciento) a los que aseguraron percibir públicamente, la pasada semana, y que la referencia se basa únicamente en los salarios de los uniformados que se inician en la carrera policial que, se reconoce, no es superior a los 900 bolivianos. Con estos antecedentes, Copa dio por zanjado el tema asegurando que la figura es clara: el que no trabaja se va de la institución o se somete a un proceso, y que las demandas de los huelguistas han sido atendidas al aceptarse su recategorización (categoría C), aunque advirtió que para ascender al nivel 15 (que es la demanda mayor), los interesados deberán someterse a un curso de tres meses de duración destinado a la complementación de la formación académica institucional de la Policía y luego rendir una serie de pruebas de aptitud. Temen ser perjudicados Los representantes del Batallón de Seguridad Física justificaron la negativa a la propuesta hecha por el Comandante de la Policía Departamental, porque entienden que los líderes de su movimiento pueden ser perjudicados intencionalmente por sus superiores. “En el afán de lograr una mejor situación al interior de la Policía, sometiéndonos a las pruebas, nos van a perjudicar a propósito para que no podamos rendir adecuadamente. La presión de los jefes ha existido todo este tiempo y seguramente va a continuar, por eso también pedimos garantías que nos aseguren nuestra fuente de trabajo en el futuro”, dijo Danny Coca, dirigente de los uniformados de Tarija, presente en Cochabamba.

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