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viernes, 11 de abril de 2008

el decano, el más antiguo diario protesta...

Decretos estrangulan comercio
Gobierno asfixia a la cadena productiva de oleaginosas y no incentiva exportaciones.
En función de la lógica económica, existen bastantes razones para apoyar e incentivar las exportaciones en lugar de prohibirlas, considerando que las ventas externas permiten ampliar las posibilidades de desarrollo de un país en función de enormes mercados externos a los cuales se puede vender la producción nacional, que supera la capacidad de absorción del mercado interno.
No obstante, la venta de materias primas, insumos y productos manufacturados generan divisas que sirven en el país exportador para generar empleos, en opinión del gerente Técnico del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Limberg Menacho Ardaya.
Por lo tanto, “si desde el punto de vista de la economía del país las exportaciones significan ‘estabilidad y desarrollo’, desde el punto de vista de los ciudadanos ‘exportar’ equivale a generar fuentes de ‘empleo’. La prohibición, significa, por tanto, una bofetada al ‘rostro social’ de las exportaciones”, afirma Menacho Ardaya.
En ese sentido, asevera que las últimas medidas aplicadas por el Gobierno –que ya superan la docena–, no están de acuerdo con el desarrollo del comercio exterior boliviano, sino que “lo afectan gravemente”, e interroga: “¿Quién responderá al final del día por la pérdida de clientes, la pérdida de mercados externos y la pérdida de empleos para los bolivianos”.
MEDIDAS POLíTICAS
Para el Gerente Técnico del IBCE, los decretos gubernamentales están “altamente cargados de contenido político y tan poco profesionales– están impactando negativamente sobre las exportaciones ya concretadas a futuro, provocando la pérdida de mercados que costaron muchos años conquistar”.
De la misma manera, afecta a la economía del país, la credibilidad en el exterior, ahuyenta a nuevos y potenciales inversionistas e incrementa el denominado “riesgo país” a niveles pocas veces vistos en la historia.

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