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sábado, 12 de abril de 2008

el paraíso cocalero de El Chapare por Paulovich

Mientras nos estrujamos la cabeza para encontrar soluciones a la grave crisis que atormenta a nuestra población, como una Constitución “chuta” y fraudulenta, las aspiraciones autonómicas de seis departamentos, el desempleo, el hambre y la inflación, hay una región donde los hombres viven felices, no pagan impuestos, no facturan por sus ventas y gozan de sus riquezas. Es la zona del Chapare, donde gobiernan las federaciones de cocaleros. He llegado a esa conclusión feliz (aunque vergonzosa) luego de conversar la otra noche con mi amigo el yatiri Titirico que llegó hasta mi quiosco de la Buenos Aires Ave para que le vendiera un poco de la “coca chanchito” que ofrezco a mis clientes. El yatiri comenzó diciéndome: “Sabes, Paulino Huanca, tú y yo somos unos ‘crudos’ que continuamos viviendo de nuestro trabajo, mal reconocido y mal pagado, pudiendo vivir felices en el Chapare, gordos y rozagantes, llenos de plata y rebotando de chola en chola...”. Esa última frase hizo que abriera más mis chaskañawis, pues inmediatamente vi a un Paulino gordo y lustroso, luciendo unas bermudas y unas poleras con la imagen de Maradona, y repartiendo dólares a unas cholitas pícaras, aunque interesadas. Le pregunté al yatiri cómo se viaja al Chapare, y el brujo respondió: “Al Chapare no se viaja, se entra; tenemos que ir primero a Cochabamba, nos inscribimos en el MAS y llegamos al Chapare en un tris tras donde nos espera la buena vida y la tranquilidad luego de plantar coca en los ‘catos’ que nos serán asignados”. Argumenté al yatiri que no estoy hecho para el trabajo físico y que el sol lastima mi piel, pero él se rió y me dijo: “Ésas son ‘yemadas’, yo también tengo la piel muy fina, pero tengo una cara muy dura”. El yatiri continuó: “Ahora, si no te atreves a trabajar en el campo, contratas algunos indios, mejor dicho, originarios, y te harán el trabajo por poca plata. Eso será al principio, porque, cuando cosechemos la hoja, pondremos una ‘fabriquita’ y la industrializaremos; porque ya sabes, nunca debes vender materia prima, hay que darle valor agregado”. Le pregunté al yatiri si eso no está prohibido por la ley y el brujo respondió: “Creo que eres medio ‘cojoro’. Existe la ley, pero no te olvides de que fuimos los cocaleros los que llevamos al Gobierno a nuestro principal dirigente. Yo te aseguro que en el paraíso chapareño no pagaremos impuestos, algunas autoridades nos protegerán y seremos ricos en poco tiempo, y tendremos cholas por montones”. Todo eso y mucho más me dijo mi yatiri cuando le conté que en el Chapare se produce el 45 por ciento de cocaína; en los Yungas de La Paz, el 15 por ciento, y el resto en otras zonas del país. ¿Es que a nadie le importa este problema?

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