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miércoles, 18 de septiembre de 2013

el tema de los presos y de los perseguidos políticos debió ser abordado por los cívicos antes de rendirse. no lo hicieron. ahora están a los pies de EMA

Con la decisión de “vivir y gobernar varios días en Santa Cruz” el presidente Evo Morales abre una nueva fase de su campaña reeleccionista con miras a los comicios del 2014.
La movida tropezaba con la molestia regional por las manipulaciones en el Censo, lo que incluía el anuncio de una huelga de hambre cívica que podría haber aguado la movilización proselitista del mandatario en tierras cruceñas.
De ahí el envío de la ministra Viviana Caro como negociadora y el compromiso -táctico, probablemente no sostenible en el tiempo- de revisar los resultados del Censo.
En medio de las conversaciones entre la dirigencia cívica y los representantes gubernamentales, una carta divulgada por los presos y perseguidos políticos pidió la inclusión de los derechos humanos en la agenda de diálogo.
Demanda que es preciso acompañar, sobre todo teniendo en cuenta que, entre los 775 exiliados bolivianos contabilizados por la ONU y un centenar de prisioneros y enjuiciados por razones políticas, el país se encuentra en una situación que degrada la protección de las libertades individuales y la calidad de las instituciones democráticas.
En el 2012, la Conferencia Episcopal Boliviana ya había exigido una amnistía para los presos y perseguidos políticos que ayudara a forjar una reconciliación nacional.
Sin embargo, hasta el momento la intransigencia del gobierno en el tema contrasta con su liberalidad a la hora de excarcelar a delincuentes comunes, incluidos en dos recientes indultos.
Habrá que sugerirle al presidente, ahora que ha “vuelto a ser católico” según sus afirmaciones, que siga las recomendaciones de los obispos bolivianos y dé paso a la impostergable amnistía…
notishots@gmail.com

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