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lunes, 19 de mayo de 2008

ted córdova desde N.C. anuncia LA HORA de Evo

Al convocar a un referendo para consultar al electorado si el debe permanecer en la presidencia, Evo Morales implícitamente está reconociendo que el país ya está cansado de su gestión.
En dos anos de gobierno, se precipita al fracaso y tiene a la nación en permanente crisis, al borde de la división y el caos, en muchos casos, alaridos alarmistas propagados por él mismo.
Muchos bolivianos vieron con simpatía el ascenso de un indígena a la presidencia. Se trataba de una utopía histórica, tomando en cuenta la tortuosa historia, de más de cinco siglos, desde el descubrimiento de América en 1492.
A fines del 2006, con motivo del claro triunfo electoral de Morales, y a tiempo de recibir el premio nacional de periodismo, que me otorgó la Asociación de periodistas de La Paz, comparé a Morales con el líder surafricano Nelson Mandela. Lo hice en el contexto del siguiente enfoque: Lo maravilloso que era que un hombre sencillo surgiera desde abajo para convertirse en cabeza de un estado que antes lo segregó.
Yo estaba equivocado. Evo en nada se parece a Mandela... El surafricano propició la unidad entre bandos que parecían irreconciliables. Evo siembra el odio y la separación en lo que, con muchas imperfecciones, era ya la unidad en la diversidad.
Víctima de su propio ego y del manejo del indigenismo, como teoría política fundamentalista, Evo no supo elegir a sus asesores y ahora es víctima de la manipulación interna -por su vicepresidente García Linera-, y del manoseo externo, como Chávez, el presidente venezolano. Ambos lo tratan con paternalismo y el ha resultado un títere.
Para Evo Morales, llego la hora de rectificar, y promover la unidad en la diversidad de Bolivia, y ver el episodio del referéndum de Santa Cruz como el primer paso a la modernización de una de las naciones más desorganizadas de Suramérica, y salir de su condición de indio utilizado por mestizos con mentalidad de capataces de una supuesta revolución que le soplan a la oreja izquierda y le hacen insistir en el ridículo en los foros internacionales.
De hecho, el primer paso, de convocar a los prefectos de los nueve departamentos a la sede de gobierno, parecía posible y una rectificación. Fue ofrecido, este diálogo, sin precisiones, por el propio Morales. Pero, antes de concretar lo que hubiera sido una actitud positiva, Morales insultó a la iglesia católica y descartó el papel mediador que suele cumplir esta institución religiosa que, entre su mayoritaria fidelidad, incluye a una mayoría de los nativos originarios, que practican el sincretismo, es decir, la simbiosis entre sus creencias ancestrales, y el cristianismo.
Como dijo alguna vez un escritor boliviano, el subdesarrollo es un estado mental y no tiene sentido estar buscando la responsabilidad de imperialismos de cualquier signo. Parte de ese atraso es justamente no encarar las realidades y estar buscando culpables en otros tiempos y otras instancias. Para Evo llegó la hora de sacudirse de estos complejos y poder ser el gobernante indígena auténtico que muchos bolivianos vislumbraban y aún esperan.

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