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martes, 30 de diciembre de 2008

el mundo contempla horrorizado la masacre de palestino 345 hasta ahora, heridos y mutilados. Basta Dios mío, apiádate de ese pueblo! (frag.)

"El fin de la operación es minimizar los lanzamientos de cohetes hacia Israel para garantizar la seguridad de un cuarto de millón de personas que viven en el sur de Israel", dijo el lunes a AFP la portavoz del ejército, Avital Leibovitz.Por su parte, el principal asesor del ministro de Defensa, Ehud Barak, el general de reserva Amos Gilad, aseguró a los periodistas que "el objetivo es llegar a una nueva tregua" con Hamás en las condiciones fijadas por Israel.
Más claro aún fue el analista militar y general de reserva, Shlomo Brom, quien afirmó a AFP que "Sobre toda la operación (en curso) planea el espectro de la guerra del Líbano".
Según el general, los responsables israelíes, tanto políticos como militares, "parecen haber aprendido las lecciones" de los fracasos de la guerra de Líbano, que obligaron a crear una comisión de investigación gubernamental y llevaron a las dimisiones del jefe del Estado Mayor, el general Dan Halutz, y del ministro de Defensa, Amir Peretz."Primero se fijan objetivos limitados (...) Así minimizan los riesgos de decepción. Segundo, el ejército golpea de entrada muy fuerte, mientras que en Líbano se dejó arrastrar por una escalada no controlada, no haciendo intervenir a sus fuerzas terrestres hasta muy tarde", añadió el experto militar judío."Tercero, el ejército se ha preparado durante mucho tiempo para la confrontación, al tiempo que el poder civil preparaba el terreno en la opinión internacional, contrariamente a la reacción espontánea que desencadenó el secuestro de dos soldados en julio de 2006 en la frontera libanesa y encendió la mecha (del conflicto)", continuó Brom.
El resultante de la estrategia judía parece estar claro: 72 horas de saturación del exterminio militar, 310 muertos y más de 1.100 heridos, terror social y político masificado en Gaza, destrucción del limitado poder logístico y operativo de las fuerzas de Hamás, inacción premeditada de los gobiernos centrales imperiales para detener el genocidio, falta de una reacción encadenada de protestas y condenas mundiales a Israel, y parálisis del llamado "mundo árabe" para articular un movimiento de presión en la ONU.
Los halcones de Tel Aviv, por ahora, celebran: La fría matemática de la fuerza tecnológica-militar aplicada a la dominación imperial le va ganando a la conciencia universal de defensa de la vida paralizada por el individualismo y la indiferencia nivelados como ideología única en todo el planeta.
Ya nada sorprende ni golpea: Los cadáveres aún calientes de 310 palestinos han sido reducidos a meros "instrumentos de negociación".
Israel, la madre patria del sionismo capitalista mundial, convirtió a la masacre militar en una nueva moneda de intercambio. Con Gaza como laboratorio experimental.
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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.Ver sus trabajos en Google

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