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miércoles, 17 de abril de 2013

oh la burocracia...siempre es usada para mantenerse en el poder. "o votas por mí, o te vas a la calle" especialmente ahora que los burócratas jamás ganaron sueldo fijo...H.Vacaflor


La clave, para los líderes del socialismo, del siglo XX y del siglo XXI, es que la gente esté ligada al sistema mediante un cordón umbilical muy grueso, aunque no siempre sea visible.
Si creas multitudes de partido-dependientes, porque viven de esa relación, los suficientes para que, en elecciones, sus votos sean mayoría, no tienes que ocuparte de otra cosa que no sea un poquito de eficiencia. Creas un sistema de becarios, mejor si pagados con los ingresos de exportaciones de materias primas con precios inflados. Y listo el pollo. ¡Vive la révolution!
Al haber engordado las planillas de los empleados públicos hasta que todos ellos sumen 2,4 millones, como hizo Hugo Chávez en Venezuela, creó una masa de votos garantizados de por lo menos 7,0 millones (tres personas, como mínimo, en cada burócrata y su familia). Más o menos 10% de la población de Venezuela es empleada del gobierno.
A eso vamos en Bolivia, donde las planillas de los empleos estatales se han multiplicado por siete en los últimos seis años. En 2006, en sueldos y jornales para la administración pública se destinaron Bs 8.074 millones y en 2010 esa partida subió a Bs 59.848 millones. En este momento, los votos asegurados por este sistema llegan a 500.000.
Un Estado multifacético y plurilingüe tiene más recursos todavía, que permitirían superar, en proporción, la cifra de los empleados de Venezuela, país con 27 millones de habitantes.
Los 100.000 cocaleros cuentan incluso sin contar sus socios innombrables, los 150.000 cooperativistas mineros, los 300.000 comercializadores de ropa usada traída del exterior, son decisivos. Un gobierno que tolera a los primeros, que no cobra impuestos a los segundos y que prohíbe pero no persigue a los terceros, está haciendo números.
Pero algo de eficiencia tienes que tener. En el caso boliviano eso está fallando. Las cifras han dejado de cuadrar y el gobierno ha decidido cobrar impuestos a los gremialistas, corriendo el riesgo de perder unos 300.000 aliados, que ahora se movilizan.
Algo de buena gestión se necesita. Unos 600.000 “becarios” del chavismo votaron por Capriles en Venezuela preocupados por la pésima gestión que tuvo el comandante, alma bendita.
Un poquito de buena gestión. ¡Si lo hubieran sabido los soviéticos!

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