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jueves, 21 de enero de 2016

Agustín Echalar, cuyo texto está siempre entre mis favoritos, con la sonrisa en los labios repite que "por carino a Evo, se debería votar por el NO" de quién dice notarse cansancio y fatiga en su acompanante de afectos con senales de fatiga mental. un decenio desgastador con gran producción de adrenalina, lo mejor que le puede pasar es que Sí, pierda. a pesar de todo administrador de la mayor bonanza, tendrá pronto que hacer frente a sus propias debilitades...pero sigamos leyendo.

Una de las últimas banalidades que ha dicho el hermano presidente Evo ha sido que estaría mandando a hacer el referendo para saber si lo quieren o no.  Todos sabemos  que no se trata, ante todo, de afectos, sino de poder lo que está en juego, aunque indudablemente puede ser que el amor o el desamor jueguen también un determinado rol.
Ahora bien, también por cariño a Evo, digámoslo, por su bien, se debería votar por el No. Y no es que nos estemos refiriendo al aspecto un tanto cansado del líder en estos últimos años  o a la crispación de su acompañante de fórmula y de afectos, don Álvaro, que, a partir de los absurdos que anda pregonando,  muestra signos de verdadera fatiga mental. Éstas existen -por la vorágine de estos 10 años- y han sido seguramente altamente desgastadora, más allá de la gran producción de adrenalina que han implicado. Pero aparte de estos detalles hay consideraciones más puntuales, más políticas, si se quieren, que llevarían a la conclusión de que lo mejor que le puede pasar a Evo es que el Sí pierda.
Vayamos por partes: a pesar de sus dislates homofóbicos y misóginos, a pesar de las contradicciones llevadas al absurdo de su régimen, como la reciente orgía depredatoria llamada  Dakar, los autos de lujo, el penoso juguete de Presidente tercermundista de país famélico, que es el avión de 38 millones de dólares; a pesar del enorme escándalo de corrupción y de ineficiencia del Fondo Indígena, y de la enorme cantidad de corrupciones un poco menores, como el caso del exalcalde del Alto y otros; a pesar  de la terrible manipulación de la justicia que ha habido en sus gobiernos, al extremo de encontrarse una red de extorsionadores en el seno mismo del Ministerio de Gobierno; a pesar del irrespeto a los derechos más elementales de las personas, como el caso del magistrado Cusi, y a pesar del TIPNIS y todo su corolario, Evo es ahora popular, y le tienen cariño. Y ha sido, quiéralo reconocer o no la oposición, el presidente de la época de mayor bonanza que ha tenido este país desde su fundación.
Pero las cosas  están cambiando, si Evo se eterniza en el poder pronto le tocará enfrentarse a sus propias debilidades. Es muy fácil gobernar con arcas llenas, la corrupción y la ineficiencia pueden convertirse en tan sólo un detalle ético que se puede subestimar,  pero con la nueva realidad económica, con la crisis minera, con la baja de precios de los hidrocarburos,  con la baja de precios de la soya, es muy posible que todo se ponga color de hormiga, y que Evo deje de ser el gran presidente para convertirse en el presidente que no logró contentar a nadie.
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Pero hay algo más: el poder corrompe. La permanencia por mucho tiempo en el poder calcifica a las personas, hace que éstas se acostumbren a éste y dejen de ser las que una vez fueron. Evo, y ante todo Álvaro, ya no son los mismos de hace 10 años.  ¿Se los imagina dentro de 20?  La gente cambia y por quedarse en el poder justifica hasta lo injustificable, pierde, además, el sentido de la realidad. Y no se le puede echar la culpa de eso, porque eso hace el poder. No, el futuro de alguien reelegido indefinidamente es atroz.
Hay algo más. Quienes hacen campaña por el Sí, que son básicamente funcionarios del Gobierno  o, peor, beneficiarios de éste, terminan dando una impresión sórdida. A fin de cuentas, están queriendo que se modifique la Constitución porque eso les beneficiará personalmente. No lo hacen sólo por Evo, lo hacen por razones muy pequeñas.
La ideología ha quedado perdida en el camino. El nuevo Estado Plurinacional es un Estado donde la diferencia entre ricos y pobres es tal vez más grande que antes. Es un Estado injusto, donde los inescrupulosos pueden hacer mucho dinero y los correctos tienen miedo de hacer cualquier negocio. Es un Estado donde se siguen viendo niños mendigando en las carreteras, mientras algunos dirigentes de cooperativas mineras están tomando whisky etiqueta azul.
Sí señor, por el bien de Evo también se debe votar por el No.

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