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viernes, 15 de enero de 2016

quisieron enganar a la galería en Madrid como en La Paz, la presencia de polleras, chullus, ojatas, sombrero y coca para masticar, quisieron mostrar que ello significaba CAMBIO. Nada hacía sospechar entonces que la vestimenta, "elemento de utilería" denomina El Penoco, era para robar más holgadamente al Tesoro. falsos aquí y allá.

Recientemente ocuparon sus curules los nuevos parlamentarios elegidos en las elecciones del pasado 20 de diciembre en España. 

La prensa se ha hecho eco del mosaico variopinto que se ha instalado en el Congreso, luego de unos comicios en los que han cobrado fuerza dos partidos nada tradicionales como Podemos y Ciudadanos, alineados a dos matices muy diferentes de la izquierda. 

En medio de los tradicionales trajes, corbatas y los elegantes blazers de las dirigentes del Partido Popular y el PSOE, hicieron aparición los jóvenes de cabello largo, una diputada que se fue con su bebé y que le dio de amamantar en plena sesión y algunos legisladores ambientalistas que se fueron con sus bicicletas y sus chalecos. En medio de todos hay un piloto de helicóptero y la primera parlamentaria afrodescendiente de la historia española. 

A algunos esta estampa les trajo a la memoria lo ocurrido en Bolivia, primero en el 2002 y con mayor fuerza en el 2006. La aparición de chulos, ponchos, polleras, sombreros, arcos y flechas llenó de entusiasmo a muchos que creyeron que se venían tiempos mejores para Bolivia. Lo que vino después ha sido radicalmente distinto y no por culpa de esas prendas, que al parecer fueron simples elementos de utilería.

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