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lunes, 2 de junio de 2014

como siempre acertado El Penoso cuando se refiere a la corrupción y el viceargentino Amado Boudou, aunque no es la presión interna que desacredita a García Linera, son las circunstancias de abuso de poder y de enriquecimiento de su entorno...

Hace un año, en Argentina todos hablaban del fin de la “Era K”, luego de los fracasos electorales de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La habilidad política de sus operadores y algunas medidas drásticas en contra del narcotráfico, la inseguridad y la corrupción le han permitido al “Kirchnerismo” obtener algún repunte en las encuestas y sobre todo, la esperanza de gravitar con mayor peso en las próximas elecciones. 

Una de las acciones más contundentes del régimen parece ser el sacrificio del vicepresidente Amado Boudou, acosado por denuncias de corrupción que hasta ahora había capeado sin problemas gracias a que el gobierno controla el Poder Judicial. Pese a ello, la semana pasada un juez de Buenos Aires emitió una citación para que Boudou se presente a declarar sobre el más grande de sus escándalos, el caso Ciccone y el supuesto tráfico de influencias. 

Boudou se volvió millonario y muy poderoso durante la última década, pero al interior de su partido consideran que es el fusible que hay que quemar para salvar la credibilidad del gobierno. Con estos antecedentes es imposible no pensar en el caso boliviano. Aquí todo depende de dos cosas, lo difícil que se le pueda poner al oficialismo en las elecciones de octubre y la presión interna que existe para desacreditar al colega de Boudou.

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