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miércoles, 22 de agosto de 2007

La muerte de José Vargas y una Ley que no se cumple

Ha dejado el mundo de los vivos, hombre de radio, periodista deportivo, comunicador social José Vargas Arce de múltiples méritos dentro de su profesión que además de docente y en muchos años trabajador ferroviario. Pepe Vargas para sus amigos ha sido una víctima de la violencia política puesto que al tomar el poder García Meza fue detenido y perseguido y tuvo que adentrarse en territorio chileno donde para sobrevivir trabajó como maestro hasta que anoticiados algunos chilenos “no puede enseñar a nuestros niños un profesor boliviano” le despojaron del sustento. Regresó a la Patria y se acogió a la Amnistía General de Siles Zuazo.

José Vargas, como Diógenes Guarachi, Flavio Villar, Walter Machicado, Enrique Encinas, Ruperto Rocha y muchos otras víctimas de la violencia política, conocieron Chonchokoro, Coati, Madidi, el Panóptico, las casas de seguridad, la caballeriza del Legislativo y sufrieron lo indescreptible y lo más grave fueron privados de su libertad, el más preciado bien que tenemos los seres humanos, por su lucha por la democracia, contra las dictaduras esperaron una merecida recompensa y lograron que se dictara la Ley 2640 y su D.S. reglamentario 28015 de vieja data que pese al burocrático funcionamiento de la Comisión Nacional de Resarcimiento a Víctimas de la Violencia Política en gobiernos Insconstitucionales (conrevip) no ha logrado concretar la extensión del subsidio a uno solo de los casi 6 mil registrados. Los cc., nombrados no alcanzaron a percibir el tan cacareado beneficio.

Qué saben los funcionarios de la Administración actual lo que significó las represalias con que los regímenes de facto castigaron a los opositores llámense éstos dirigentes políticos, líderes sindicales o periodistas que cometieron el delito de no ser incondicionales, de actuar libremente obedeciendo tan solo al mandato de su conciencia! Qué sabe esta burocracia insensible e incapaz del padecimiento de los cientos, quizá algunos pocos miles de bolivianos que jamás recibieron una compensación como la dictaminada por la Ley 2640, que por otro lado no es invento de los bolivianos, sino que en acto justiciero se aplicó ya en otros paises como Chile, Uruguay, Argentina que también estuvieron sujetos a regímenes de fuerza.

El profundo dolor que nos embarga por la desaparición del compañero entrañable, nos induce a éstas reflexiones para acusar al gobierno de Evo Morales de incumplir la citada Ley de la República, de darle largas, exigiendo uno y otro requisito como si las víctimas pudieran documentar cada uno de los atropellos que les propinaron, sépanlo bien que el aparato represor nunca dejó huellas de las violaciones, ni extendieron recibo a los torturados, a los presos, a los perseguidos. Ya déjense de tanto “cachaneo”, de darle vueltas al asunto y en forma seria cumplan lo prometido. Más aún, para gestionar éste resarcimiento han puesto a la cabeza a una persona poco menos que analfabeta, incapaz de comprender el drama que padecen las víctimas y por ende su entorno familiar, por la carencia de recursos, por la extrema pobreza, o por la inanición en que viven. Resulta una ironía, un insulto, una farsa que se hable de tantos millones que ingresan al Tesoro, de los ingentes recursos que estaría logrando el sistema, si en los hechos nos están demostrando que no tienen la capacidad y al parecer ni los recursos para hacer cumplir lo que la Ley 2640 dispone.


José Vargas, como Diógenes Guarachi, como Walter Machicado militaron en las organizaciones de los que demandan el resarcimiento, los hicieron ir de Herodes a Pilatos y presentar un papel tras otro, rodearon el trámite de “un secretismo incomprensible”cual si se tratara de discriminar a las víctimas, olvidando que nadie tiene porqué ocultar un pasado de lucha cívica y democrática contra las dictaduras. José Vargas amigo leal y consecuente no dejó ninguna semana de comunicarse con nosotros y tenernos al tanto del calvario de peregrinajes y “chausequerías” con que el Viceministerio de Justicia emborracha la perdiz y le da largas a un trámite que de ninguna manera debería llevar ya larguísimos años, olvidando que por tratarse de personas humanas, la gran mayoría de edad adulta, ya fueron engañadas a lo largo de toda su vida, y bien se merecen un mínimo respeto en lo que les toca vivir.

Como se podrá observar el incumplimiento de la Ley, con evidentes pruebas de ausencia de voluntad política para ejecutarla, bien merece la intervención de oficio del Tribunal Constitucional de la República al que acudimos para evitar que la Justicia siga siendo burlada y en la esperanza de evitar que otros c.c., lleguen al final de sus vidas, sin conocer la compensación moral y pecuniaria que satisfaga al menos en parte sus aspiraciones. Mientras tanto paz en su tumba a José Vargas y el voto ferviente de obtener el fruto que buscó con tanta perseverancia y confianza en la Justicia.

(Acerca de la situación en la Constituyente ver los documentos en nuestros bloggs, especialmente el comunicado del Comité Interinstitucional: http://energahambredetodounpoco.blogspot.com/

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