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miércoles, 2 de julio de 2008

la propuesta evo y chávez de convocar a represalias contra los europeos no fue aceptada

La XXXV Cumbre del Mercosur terminó con un documento que critica el endurecimiento de la política europea hacia los inmigrantes, pero sin convocar a medidas de represalia, como proponían las posturas más duras. Durante las deliberaciones de los mandatarios, la inmigración en Europa fue sólo uno de los temas tratados, junto al encarecimiento mundial de los productos primarios de origen agropecuario y los combustibles. El documento que cerró el plenario de jefes de Estado en San Miguel de Tucumán, los presidentes del Mercosur y sus Estados asociados lamentaron que "las naciones tradicionalmente generadoras de corrientes migratorias que en la actualidad son receptoras de inmigrantes, no reconozcan en base al principio de reciprocidad histórica, la responsabilidad compartida entre los países de origen, tránsito y destino de los flujos migratorios". Los mandatarios también aprobaron enviar observadores al referendo al que se someterá el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, el 10 de agosto próximo. Las deliberaciones –en realidad, los textos finales ya habían recibido el visto bueno de los cancilleres- arrancaron con un discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y un repaso del canciller Jorge Taiana sobre lo actuado durante los seis meses en los que la Argentina tuvo la presidencia pro témpore del Mercosur. Al final, Cristina le pasó el mando a su par de Brasil, Lula Da Silva. En su discurso inicial, Fernández de Kirchner apuntó a la especulación como principal responsable de las subas en los precios de las cotizaciones internacionales de los alimentos y los combustibles, que, dijo, llegaron "a límites insospechados" en una escalada que parece "no tener fin". "Los señores de la timba financiera han pasado a la timba de los alimentos", sostuvo, tras lo cual rechazó que las alzas se deban a la mayor demanda por el aumento del consumo en China y la India y advirtió que "cosas mucho más sensibles" que la macroeconomía, "como la mesa de los hombres y mujeres de nuestros pueblos". Sin embargo, la mandataria también resaltó que la modificación en los "términos de intercambio", es decir el mayor valor relativo de las materias primas frente a otros bienes, representa una "oportunidad histórica para la región" por sus reservas energéticas y mineras, su capacidad de producción de alimentos y el papel de Brasil como potencia industrial. "Tenemos una oportunidad en términos de complementariedad. (Por eso) la independencia y el crecimiento de nuestra región está fuertemente atado al proceso de integración. Si antes fue un desafío ahora, es una necesidad de carácter estratégico", insistió. Además de Fernández de Kirchner y Lula da Silva, participaron en el plenario los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Michele Bachelet; Uruguay, Tabaré Vázquez, y Venezuela, Hugo Chávez; mientras que la delegación paraguaya estuvo encabezada por el canciller Rubén Ramírez, quien excusó al presidente Nicanor Duarte Frutos porque, explicó, debía dar un mensaje al Congreso de su país.

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