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miércoles, 1 de octubre de 2008

perder las preferencias arancelarias para productos bolivianos enfrentará a dos sectores contrapuestos nos explica el editor

Cocaleros contra artesanos y fabriles
Mauricio Aira


Nosotros los creyentes que tenemos frecuentemente en la oración el nombre de Bolivia nos alegramos por el decantamiento, el esclarecimiento que se va produciendo en una serie de situaciones por las que atraviesa la Patria. Un caso providencial resulta el cuestionamiento a las preferencias arancelarias que EEUU otorga a condición de la lucha antidrogas.

Para ponerlo en limpio. Los productores de coca tienen un trato privilegiado en el Gobierno del MAS, la gran liberalidad en las plantaciones de la hoja cuya producción aumentó en más del 20% da lugar a mayor producción de cocaína extremo comprobado por la Policía Nacional que tiene a su cargo el control del narcotráfico. Para citar un sólo caso el incidente de la detención de tres parientes muy próximos de Margarita Terán íntimamente ligada a Evo Morales en posesión de 150 kilos de cocaína, permite desconfiar de la efectividad de la Administración en cumplir al pie de la letra los acuerdos del ATPDEA.

Afectados por la falta de un combate abierto a la producción y tráfico de drogas y por tanto anulada la venta de sus manufacturas a los EEUU, los artesanos y trabajadores fabriles están al frente de los cocaleros. Los intereses de unos y otros están en contraposición. Para los primeros exportar lo es todo, para los segundos producir coca es su cometido, por ello apoyaron a su dirigente Evo Morales durante 10 años antes de asumir el poder y tres más hasta ahora. Se trata de una lucha de supervivencia, 528 empresas según la Cámara Nacional de Industrias estarían en riesgo inminente de cierre porque no tendrían mercado para sus productos. El Gobierno anunció que buscará otros mercados, promesa peyorativa que no ha tenido asidero hasta hoy, por cuanto no es la primera vez que se habla del corte del ATPDEA. Se habló de Venezuela que pudo cancelar el costo de exportaciones de prueba once meses después, desalentando su viabilidad.

Al margen del Gobierno la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia CEPB le ha convocado a retomar la propuesta del Presidente Lula Da Silva que había ofrecido cooperación en diciembre del 2007. Gabriel Dabdoub reveló la decepción de los exportadores en su trato con Venezuela que “defraudó las espectativas”. Bolivia no necesita mayor desempleo, necesita generación de empleos y posibilidades de exportación, la CEPB hará todo lo posible para ofrecer soluciones y no problemas.

Dabdoud consideró que la decisión del Presidente Bush de excluír a Bolivia del ATPDEA no resulta una sorpresa, es la consecuencia de una política errática llevada adelante por Evo Morales que además hizo todo lo necesario para que se produjera la medida. Utiliza razones políticas para la confrontación con los EEUU, no justifica el daño autoinflingido, la pérdida de mercados, nos hizo merecer la descertificación y ahora la eliminación de las preferencias arancelarias. “Los mercados se ganan invirtiendo en tecnología, en comercialización en capacitación de los trabajadores y ganando la confianza de los clientes en base a la seriedad en los compromisos, la calidad y precio de los productos.”

En la confrontación dada entre cocaleros y trabajadores, salta a la vista quienes tienen la razón si los que habiendo abandonado hace décadas sus plantaciones habituales de tubérculos, granos y fruta eligieron las plantaciones de coca que les significa dinero abundante y menor esfuerzo, o la de sastres, confeccionistas, joyeros, carpinteros y otros artesanos y trabajadores cuyo esfuerzo significa un ingreso legítimo de 400 millones de dólares anualmente. Los primeros no pagan impuestos, ni tienen un status jurídico-legal, su actividad es clandestina y le causan profundo daño a la humanidad. Los segundos cotizan, tiene participación en los sistemas de seguridad social y generan actividades secundarias que enriquecen las comunidades donde se realiza su trabajo productivo.

De nada valen las posturas oficialistas y oficiosas de autoridades y personajes que han provocado el incidente. En lugar de observar recato y cautela tanto en el tratamiento del tema de la droga y las relaciones internacionales, se ha venido utilizando de todos los foros para expresar una desusada agresividad sin un blanco concreto, cual se tratase de “un franco tirador” que dispara en dirección desconocida. Tal conducta no representa en absoluto el sentir y menos aún el espíritu del constructivo hombre boliviano.

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