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sábado, 18 de enero de 2014

puntualiza Ochoa Urioste a qué se debe la popularidad de EMA, es carismático, lucha por los pobres? es un mito creado por sus medios, porque la mortalidad infantil, la pobreza están lejos del ideal. no se pierda su lectura

Bolivia: la realidad detrás del mito

Por Mauricio Ochoa Urioste*

Avión presidencial Falcon, satélite Túpac Katari, Presidencia del G77+China. Podría pensarse que Bolivia avanza en el “anhelo” presidencial de convertirse en una Suiza en 10 o 20 años, tal como lo declaró en una oportunidad el mandatario boliviano. Sin embargo, las estadísticas son elocuentes: en Sudamérica, sigue siendo el país con menor índice de desarrollo humano después de Paraguay, y tiene el ingreso per cápita más bajo del subcontinente.

Gente del extranjero me pregunta recurrentemente a qué se debe la popularidad del Presidente Evo Morales. ¿Es un hombre carismático?, ¿lucha a favor de los más necesitados?. Mi respuesta ha sido siempre la misma: se ha creado un mito entorno a su figura a través de los medios de comunicación estatales, se ha atomizado a la sociedad bajo la máxima “divide et impera”, y sumado a lo anterior, la mortalidad infantil y el mapa de pobreza, demuestran que el país está lejos, muy lejos, de alcanzar niveles de desarrollo que permitan a su población una vida digna.

Por otra parte, se ha derrochado ya una gran cantidad de recursos económicos en propaganda oficialista: la televisión, la prensa escrita y la radio estatales, han endiosado la figura de Evo Morales. El discurso gubernamental siempre ha sido el de la confrontación verbal – no racional – contra la disidencia y la oposición, y lo que se ha venido a llamar “El Imperio”. (Dato significativo es que Morales se cataloga a sí mismo antiimperialista, pero a la par dice contar con el apoyo del gobierno ruso y chino, amén del venezolano. ¿Es ésta una forma auténtica y real de antiimperialismo?).

La intolerancia discursiva, el libelo, el denuesto, la persecución político-judicial, son otras notas distintivas del régimen boliviano. Adjetivos peyorativos de autoridades de Gobierno, como aquél contra el Nóbel de Literatura Mario Vargas Llosa, son cosa cotidiana. Y los menos afortunados son los perseguidos, los encarcelados por el régimen, y los más de 750 refugiados bolivianos que viven la desgracia de la marginación social, el exilio, y el etiquetamiento delincuencial.

En cualquier país dónde prima una auténtica democracia el debate no se reduce al encono gubernamental contra la disidencia y la oposición; sino a cómo construir un Estado Constitucional de Derecho que tenga como valores fundamentales el respeto de las libertades civiles y la dignidad humana en todas sus dimensiones.   

*Mauricio Ochoa Urioste es abogado








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